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Limpiar la despensa

Este 2022 también fue el año en que el miedo a la violencia, a perder el patrimonio, los hijos, la casa, la herencia o la libertad fue ampliamente alimentado por sujetos que se dicen patriotas y, como era esperado, el miedo ocupó y todavía ocupa un gran espacio en el imaginario nacional. Tal como un boomerang que va y viene en un espiral ascendente, el miedo continúa creciendo y quienes lo fomentan lucrando con él.

Todos los años, en la última semana del calendario, escribo una columna con el tema que considero marcó el ciclo que termina.

Todos los años tengo muy claro sobre qué voy a escribir. En esta ocasión son tantos los posibles que no se bien por dónde empezar.

Escogimos un Presidente que nos prometía brisas de juventud y renovación. Un Presidente que no teme cambiar de opinión y, por el mismo motivo, es ampliamente criticado. Votamos por una propuesta de nueva Constitución y perdimos. Presenciamos una guerra y la pandemia, que pensábamos ya había terminado, y continúa entre nosotras.

Tuvimos un Mundial de Fútbol en el que no participamos, en un país donde murieron 6 mil personas para recibir a sus convidados y que viola sistemáticamente los derechos humanos de las mujeres. Por algunos días u horas nos emocionamos con la victoria de otros países y dejamos de lado la preocupación por los derechos y las vidas.

También dejamos de lado ese extraño patriotismo que ha tomado cuenta de un sector de este y otros países. Patriotismo que se sustenta en banderas, símbolos y canciones entonadas con furor.

Un patriotismo regado a creencias religiosas y concepciones con un poco de olor a algo que hace mucho tiempo venció en la despensa de las ideas, pero extremamente válido para quienes saborean los platos servidos con toques de falacias naturalistas donde sólo existe un tipo de familia y la diversidad es considerada, para la moral de estos patriotas, extremamente peligrosa para el buen funcionamiento de sus dogmas.

Este patriotismo, que tiende a oler a rancio, fue el que consideró que en Chile sólo podemos vivir chilenos, nada de chilenas porque eso es considerado también poco patriótico y eliminó con un trazo de lapicera la posibilidad de reconocer a los pueblos originarios como parte legítima de una nación.

Para estos patriotas, imaginar que Chile podría ser un Estado plurinacional generó alertas inmediatas de peligro. El status quo que mantiene en la despensa, llenas de moho, a las premisas fundamentales para sobrevivir le podía entrar algo de aire y luz.  Dos elementos que no conviven con el moho.

Estos mismos patriotas insistieron en que las mujeres, esos seres que sirven para procrear o prestar el cuerpo como dijo una vez una senadora, podríamos abortar incluso en el noveno mes y la lógica de este argumento se vio tomada por el moho que no permitía ver lo ilógico del mismo. Tal como en años anteriores la mentira y el engaño fueron actores principales en el escenario nacional.

Este 2022 también fue el año en que el miedo a la violencia, a perder el patrimonio, los hijos, la casa, la herencia o la libertad fue ampliamente alimentado por sujetos que se dicen patriotas y, como era esperado, el miedo ocupó y todavía ocupa un gran espacio en el imaginario nacional. Tal como un boomerang que va y viene en un espiral ascendente, el miedo continúa creciendo y quienes lo fomentan lucrando con él.

Este 2022 fue extraño y algunas veces incluso parecía que estábamos estancadas en él. El 31 de diciembre nos obliga a cambiar las agendas por las nuevas que dicen 2023 y observamos esas hojas en blanco imaginando que, por algún motivo, todo será mejor sólo por el hecho de cambiar el calendario.

No me excluyo, y observo las páginas en blanco con la esperanza de cambios que efectivamente limpien las despensas de las ideas añejas que no permiten la entrada de aire fresco sólo por el miedo de abrir las ventanas y las puertas para permitirnos escuchar nuevas ideas, diferentes a las que ya conocemos.

Mi esperanza para este año que comienza se basa en algo simple y extremamente difícil de lograr cuando estamos tomadas por el temor de dejar atrás lo conocido, aunque sea incómodo. Mi esperanza se basa en abrir puertas y ventanas que nos permitan sorprendernos al escuchar más y arriesgarnos a dialogar.

No es el cambio de año lo que nos cambia. Lo que cambia son esas hojas en blanco invitándonos a llenarlas con palabras nuevas y conversaciones que nos permitan conocer y reconocer que el otro, la otra, me pueden enseñar algo si escucho y me escucho a mí misma al hacerlo.

La disposición emocional de respeto por lo que la otra o el otro tienen para decir no es la fórmula mágica para cambiar el mundo, pero sin duda es un abrepuertas que permite renovar la despensa de ideas.

Al escuchar aprendo que siempre es posible integrar algo nuevo y fresco y, al mismo tiempo aprendo y me concedo el permiso de botar lo que ya no sirve más.

Fuente: El Desconcierto (Chile)

(31/12/2022)

Confianza

La confianza se construye todos los días. A toda hora. En todos los momentos

A todo instante

No consiste en enfrentar y vencer siempre

A veces hay que dejar pasar un toro furioso

Gambetear algo que se presenta como peligroso

Dar un paso al costado o un paso atrás

La victoria puede ser dejar de enfrentar cuando esto es lo más favorable

No me condeno por no ser superman

No me culpo más

Me comprendo más

Soy consciente de quién soy

Amar da trabajo

La vida es un aprendizaje contínuo

Mis fuentes de fuerza son diversas y efectivas

No estoy solo

Elegí ser feliz.

Me miro y me veo. Me amo y soy amado. Me veo más que me pienso. Esto me descansa. Reposo.

Valores de consciência

Ter um espaço de comunicação disponível é um privilégio

Poder dizer não apenas o que se pensa mas o que se sente

Sentir que a vida volta a ser prioridade neste país

Saber que a educação, a arte e a cultura

Arte e consciência

Leitura e pesquisa

Estudo e trabalho

São pilares da sociedade

Pilares da comunidade

Pilares da família

Pilares da pessoa

Valores inegociáveis

Valores superiores são a vida

A saúde

A humanidade.

Honrar este espaço, quase já 23 anos depois

É celebrar a vida duplamente.

O Papa: conhecer-se e reconhecer o que é realmente importante para nós

Por Mariangela Jaguraba

Francisco disse na Audiência Geral que “muitas vezes o que é dito num programa na televisão, em alguma propaganda que é feita, toca o nosso coração e nos faz ir para aquela direção sem liberdade”. “Tenham cuidado com isso”, advertiu o Papa.

O Papa Francisco deu continuidade ao ciclo de catequeses sobre o discernimento, na Audiência Geral desta quarta-feira (05/10). O tema do encontro semanal do Pontífice com os fiéis, na Praça São Pedro, foi “Os elementos do discernimento. Conhecer a si mesmo”.

Na catequese da semana passada, Francisco sublinhou a oração como “um elemento indispensável do discernimento, entendida como familiaridade e confidência com Deus. A oração com o coração aberto”, sublinhou o Papa. No encontro de hoje, o Papa ressaltou “que o bom discernimento exige também o conhecimento de si”. O discernimento envolve “memória, intelecto, vontade, afetos”. “Muitas vezes não sabemos discernir porque não nos conhecemos bem, e assim não sabemos o que realmente queremos”, sublinhou.

A seguir, Francisco citou um autor de espiritualidade que diz: «Cheguei à convicção de que o maior obstáculo para o verdadeiro discernimento (e para o verdadeiro crescimento na oração) não é a natureza intangível de Deus, mas a constatação de que não nos conhecemos suficientemente, e nem sequer queremos conhecer-nos como verdadeiramente somos. Quase todos nos escondemos por trás de uma máscara, não só perante os outros, mas também quando nos olhamos no espelho».

“Desativar o piloto automático”

Segundo Francisco, conhecer-se “implica um paciente trabalho de escavação interior. Requer a capacidade de parar, de “desativar o piloto automático”, de tomar consciência da nossa maneira de agir, dos sentimentos que nos habitam, dos pensamentos recorrentes que nos condicionam, muitas vezes sem que saibamos.

Também requer distinguir entre emoções e faculdades espirituais. “Sinto” não é a mesma coisa que “estou convencido”; “eu gostaria de” não é a mesma coisa que “eu quero”. Assim chegamos a reconhecer que a visão que temos de nós mesmos e da realidade é às vezes um pouco deturpada. Compreender isto é uma graça! Com efeito, muitas vezes pode acontecer que convicções erradas sobre a realidade, baseadas nas experiências do passado, nos influenciem fortemente, limitando a nossa liberdade de apostar naquilo que realmente conta na nossa vida”.

Vivendo na era da informática, sabemos como é importante conhecer as senhas para poder entrar nos programas em que se encontram as informações pessoais e preciosas. Até a vida espiritual tem as suas “senhas”: há palavras que tocam o coração, porque remetem para aquilo a que somos mais sensíveis. O tentador conhece bem estas palavras-chave, e é importante que também nós as conheçamos, para não nos encontrarmos onde não gostaríamos.

Conhecer as senhas do nosso coração

Segundo o Papa, “a tentação não sugere necessariamente coisas más, mas muitas vezes coisas desordenadas, apresentadas com uma importância excessiva. Deste modo, nos hipnotiza com a atratividade que tais coisas suscitam em nós, coisas bonitas, mas ilusórias, que não podem cumprir o que prometem, deixando-nos no final com uma sensação de vazio e de tristeza. A sensação de vazio e tristeza é um sinal de que tomamos uma estrada que não era certa, que nos desorientou”. As coisas desordenadas “podem ser o título de estudos, a carreira, os relacionamentos, tudo em si louvável, mas se não formos livres, corremos o risco de nutrir expectativas irreais, como por exemplo, a confirmação de nosso valor. Você, por exemplo, quando pensa num estudo que está fazendo, pensa nele somente para se promover, para seu próprio interesse, ou também para servir a comunidade? Ali, é possível ver qual é a intencionalidade de cada um de nós. Desse mal-entendido muitas vezes vem os maiores sofrimentos, pois nada disso pode ser a garantia da nossa dignidade”, sublinhou Francisco.

Por isso, queridos irmãos e irmãs é importante conhecer-nos, conhecer as senhas do nosso coração, aquilo a que somos mais sensíveis, para nos proteger de quem se apresenta com palavras persuasivas para nos manipular, mas também para reconhecer o que é realmente importante para nós, distinguindo-o das modas do momento ou de slogans vistosos e superficiais. Muitas vezes o que é dito num programa na televisão, em alguma propaganda que é feita, toca o nosso coração e nos faz ir para aquela direção sem liberdade. Tenham cuidado com isso: sou livre ou me deixo levar pelos sentimentos do momento, ou pelas provocações do momento?

O exame de consciência ajuda muito

O Papa ressaltou que “uma ajuda para isso é o exame de consciência, ou seja, um exame de consciência geral do dia. O que aconteceu no meu coração neste dia? Fazer um exame de consciência, ou seja, o bom hábito de reler com calma o que aconteceu no nosso dia, aprendendo a observar nas avaliações e escolhas aquilo a que damos mais importância, o que procuramos e porquê, e o que afinal encontramos. Aprender sobretudo a reconhecer o que sacia o meu coração. Pois somente o Senhor pode nos dar a confirmação de quanto valemos. Ele nos diz isto todos os dias da cruz: morreu por nós, para nos mostrar quão preciosos somos aos seus olhos. Não há obstáculo nem fracasso que possa impedir o seu terno abraço.

O exame de consciência ajuda muito, pois assim vemos que o nosso coração não é uma estrada onde passa de tudo e não sabemos. Não. Ver: o que passou hoje? O que aconteceu? O que me fez reagir? O que me deixou triste? O que me deixou alegre? O que foi ruim? Fiz mal aos outros? Ver o percurso dos sentimentos, das atrações no meu coração durante o dia.

“A oração e o conhecimento de nós mesmos nos permitem crescer na liberdade. São elementos básicos da existência cristã, elementos preciosos para encontrar o próprio lugar na vida”, concluiu o Papa.

Fonte: Vatican News

Como combater a desinformação, as fake news e a guerra psicológica?

O segundo turno das eleições para presidente do Brasil nos mostra o cenário de uma luta em que a desinformação e as fake news continuam fazendo a sua obra perversa. Minando, agredindo, semeando medo e desconfiança. Perigoso reagir do mesmo modo como o inimigo age.

Irrefletidamente.  A própria denominação de “inimigo” já nos põe no território dele. Nos tira do nosso lugar. Cuidado! Tudo isto é antigo. Já aconteceu. Acontece de novo. Não sou especialista em guerra psicológica, apenas alguém que sobreviveu a ela.

Não vamos poder combater o inimigo se ele já entrou na nossa casa. Devemos impedir que entre. Isto é o que eu aprendi. Não o deixar entrar. O que fazer? O caminho que escolhi para enfrentar a dúvida que me assediava foi me informar.

(1) “O perigo das fake News.” Tribunal de Justiça do Estado do Paraná (clique aqui)

(2) Programa de combate à desinformação no âmbito do Supremo Tribunal Federal (clique aqui)

(3) “A luta contra as fake News.” Change Brasil (clique aqui)

(4) “Cidadania e Fake News.” Fundação FHC (clique aqui)

(5) “Fake News Uma verdade inquietante,” por Luis Gustavo de Azevedo, jornalista e secretário de comunicação de Pelotas (RS). Centro de Liderança Pública (clique aqui)

Concluo que se bem que o inimigo é poderoso, não é onipotente. Há várias ações em andamento para enfrentar esta ação dissolvente e desumana. Educação e justiça. É por aí.

Consciência liberta

Consciência, filosofia, são indispensáveis para viver

Saber o que é cada coisa

Conhecer o significado das palavras

Não dizer uma coisa pela outra

Tudo isto é necessário para vivermos bem

Para não sermos manipulados ou manipuladas

Para sabermos o que nos faz bem e o que nos destrói ou prejudica

Não é o mesmo uma possibilidade do que uma determinação

Uma escolha do que uma obrigação

Cada coisa é o que é e não é uma outra coisa.

Clareza é o que mais necessitamos para viver

Viver bem envolve conhecimento

Escuta, acolhimento da ajuda de pessoas que nos querem bem

Se eu não tiver noção do que quero ou preciso

Poderei me danificar seriamente.

Tenho consciência dos meus limites

Isto exige uma atenção constante

Uma aferição do meu estado físico e emocional

A minha disposição para me movimentar ou não

Tudo demanda atenção

Atenção é também carinho

Acolhimento de si mesmo, de si mesma.

Hoje temos que pluralizar a linguagem

Visibilizar as mulheres como sujeitos e não objetos

Existir envolve ações solidárias

Que não seja apenas uma formalidade

Mas sim, um ato desde o coração.

Quem já não se sentiu excluído ou excluída?

Comecei estas linhas com um chamado de atenção

O tempo passa. Devo ter paciência

Uma árvore não cresce em um dia ou numa semana

Precisa de tempo

Também a consciência precisa de tempo para se tornar uma ação libertadora

Entendo como ação libertadora

Aquela que me faz feliz, que me faz bem e que faz bem também a quem me rodeia.