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Promoção da vida: a gente vê por aqui!

Esta revista é um lugar de defesa da humanidade. Isto não se faz apenas com declarações ou denúncias. Se faz com um trabalho cotidiano em defesa da ordem social e política.

A defesa da vida é um exercício diário de construção e potenciação da capacidade humana resiliente. O que temos aprendido ao longo da vida? Que é necessário, é imprescindível resistir aos golpes de estado e a todo tipo de abuso cometido por quem quer que seja.

O desafio do viver impõe que a cada golpe ou agressão recebida, desenvolvamos uma capacidade correspondente de superação e enfrentamento. Os anos dos desgovernos Temer e Bolsonaro ofereceram o lamentável espetáculo da delinquência institucionalizada cometendo todo tipo de abusos. Isto acabou com o retorno à normalidade institucional.

Pena que os militares golpistas não sejam julgados e punidos. Isto incentiva a reincidência. Tem que acabar a impunidade. Quem se acha acima da lei é bandido. Terminou a era da delinquência. Dizíamos que não nos limitamos à denúncia, que é necessária e imprescindível. Mas não basta. É preciso ir além.

Valorizar a humanidade todo dia, toda hora, em qualquer lugar. Com gestos, com atos e atitudes. Basta de indiferença diante do inaceitável. A nossa aposta é na educação contínua e libertadora, aquela que nos abre constantemente para uma vida mais plena, justa e digna.

É hora de mostrar com atos o valor da vida. Ação, trabalho, criatividade. Num olhar, num abraço, num aperto de mãos, numa atitude solidária. Arte, poesia, ciência, consciência, tudo que nos faz e faz mais bela a vida!

Lugar de consciencia

Venir aquí se ha hecho ya casi una insistencia. Una sobrevivencia. Un resúmen de mis pasos.

Un recuperar fuerzas. Saber que se puede. Sin dramatizaciones ni victimización. Solamente con la certeza de que los sueños no mueren. Renacen. Se rehacen.

Consciencia es eso. Una especie de pacto con lo mejor que nos habita. Me gusta escribir en primera persona. Algo que ciertas criaturas detestan. Escribo desde mí mismo.

Ya quisieron borrarme pero no pudieron. Sigo aquí. Tozudo. Persistente. Aquí es el lugar de las personas que no desisten. Es un lugar hecho a muchas manos.

Por ahí tengo la sensación de que me he ido quedando más bien solo. Las sensaciones van y vienen. Cambian como todo. Lo que no cambia es mi decisión de seguir siendo yo mismo todo el tiempo.

Es mi marca registrada. Han querido disciplinar la poesía. Es tan vano como querer dirigir al viento. Que si la poesía es o no es esto o aquello. O si debería decir esto y no lo otro.

Yo más bien prefiero dejar que salga lo que viene de dentro. Y leer lo que otras y otros escriben. Así me voy nutriendo y aprendo. Como es el vivir. Imprevisible. Sorprendente. Y también deliberado y consciente.

Mi mejor tiempo

Este es mi mejor tiempo. La sintonía perfecta con la memoria correcta. Se abre una brecha en el velo de la nada. La asunción del gobierno popular de Brasil establece la seguridad que necesito.

Es terrible vivir con miedo. Es otro tiempo ahora. Para mí y para este país donde vivo desde hace ya más de 45 años. Toda una vida. El 8 de diciembre de 2022 se cumplieron esos años. El tiempo de mi llegada desde Argentina. Ese mismo día tuve la experiencia singular de estar sin miedo, sin culpas, sin rabia ni odio, y sin resentimiento. Un tiempo mío, plenamente. Duró algunos momentos. El tiempo en que estuve almorzando en el restaurante Taipas, donde suelo comer habitualmente cuando estoy en Cabo Branco. Esta experiencia me ha ido trayendo aún más a este espacio que soy. El lugar de mí. Lo que he venido buscando toda mi vida. El hecho de que lo ande buscando no significa que no lo haya encontrado. Lo busco y lo encuentro y habito. Por eso es que estoy así. Estoy bien.

Todo duerme. Alrededor y a lo lejos, las luces de las viviendas vecinas. El canto de los grillos. ¿Y si fueran grillas? No sé lo que puedan llegar a ser grillas. Me refiero al femenino de grillo. Se trata del lenguaje inclusivo. Incluyente. Como sea que se diga. El asunto es incluír. Incluír de hecho, no solamente con palabras. La palabra es un comienzo. Es el comienzo, la base, el fundamento y la cosa misma. Es todo. Por eso es que ahora tengo aún más cuidado con lo que digo. ¿Qué estoy diciendo? ¿Es lo que yo quiero decir, o es un implante, una imposición externa internalizada? Escucho más que digo. Y cuando digo, sea a mí mismo o a alguien más, es porque es lo que tengo que decir. Tengo especial cuidado en lo que digo a mí mismo y sobre mí mismo.

En este espacio es donde se había instalado un diálogo depreciativo. La autodepreciación. Una perspectiva despectiva, fruto de violencias sufridas e interpretaciones equivocadas sobre mi actitud frente a esas violencias. Yo enfrenté el abuso, o mejor dicho, los abusos de distinto tipo que me tocó enfrentar desde el comienzo. Lo enfrenté de diversas maneras. Resistiendo, denunciando, buscando ayuda, buscando otros espacios de acción donde pudiera ser yo mismo. Nunca tuve una actitud omisa ni siquiera tolerante con el abuso, con la acción abusiva que se intentaba imponerme. Esto me libera. No tengo culpa. Ningún tipo de culpa. Resistí de distintas maneras, y lo sigo haciendo. Los efectos de la tentativa de quebrarme los he ido viendo poco a poco.

¿Qué hice? ¿Qué sigo haciendo? Lo mismo de siempre. Ignorar y resistir. Denunciar y buscar espacios de libertad. Espacios de acción y creatividad. Por eso es que me agarro a esta revista. Ella tiene el mismo nombre de una de corta duración que creamos los y las estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo en los años 1970. Consciencia. Conciencia social. La conciencia es una sola. Es y no es. La conciencia individual no es independiente de la conciencia social. Tampoco es del todo dependiente. Hay una relación de mutua imbricación. No podemos ir más allá de los límites de lo colectivo, y al mismo tiempo debemos ir constantemente más allá, bajo riesgo de desparecer y perder nuestra individualidad.

Nuestra personalidad, nuestro propio ser, es una costura fina entretejida, entrelazada con el mundo circundante. Al mismo tiempo, somos algo que constantemente se rebela, debe rebelarse, a la sumisión que lo masivo intenta imponer. Sin eso, seríamos menos que ser. Seríamos una cosa, una masa. La mayor parte de la gente no siempre sabe que podría ser diferente. Apenas sigue lo que le determinan, en parte. Otra parte, una ranura, sospecha o puede llegar a sospechar, que podría haber una posibilidad de no perderse. Esta brecha es la que exploramos aquí. Es la rebelión. El decir que no a lo inaceptable. Es de tal manera plenificar y poner a nuestro favor el tiempo presente, que nada pueda destruirnos, ni siquiera la posibilidad de la muerte.

Por poco que la persona tenga alguna noción de sí misma, deberá haber sorprendido en su trayectoria de vida, uno o muchos momentos en que se levantó y dijo que NO. No importa demasiado si consiguió evitar el mal. Basta haberse opuesto. Esto NO. ¿De qué lado estuvimos, a lo largo de nuestra vida? ¿Del lado de quienes simplemente bajan la cabeza y se dejan someter, o al contrario, del lado de quienes siempre tuvieron una actitud honesta y directa, clara y firme frente a lo inaceptable? Ha pasado ya mucho tiempo desde el principio. Infancia y juventud, edad madura. Todo lo veo en perspectiva. Ahora veo una luz que brilla como al comienzo, y que nunca dejó de brillar entre medio. Me agarro de esa permanencia, que mi fe sitúa en el campo en que convergen la confianza en mí mismo y en la comunidad, en el futuro.

Mis valores. Sin eso no somos nada. Seríamos mero juguete en medio de las circunstancias. Una hoja al viento. Hoja al viento soy cuando quiero y si es que quiero. Pero soy yo quien decide. Me dejo llevar por el amor. Pero esto es como andar de la mano con la fuerza que mueve y sostiene al mundo. El amor da trabajo. El amor impone tareas. No son tareas forzadas, pero hay que actuar. Hay que decidir por dónde ir, e ir por allí cueste lo que cueste. No hay una actitud pasiva frente al mal. Al mal se lo enfrenta con una actitud decidida y clara en favor del bien y de lo justo. Entonces descubrimos que nunca estamos solos ni solas. Está con nosotros y nosotras una fuerza invencible. Es la que hace girar los planetas y salir el sol todas las mañanas. Como es un tiempo muy confuso, me esfuerzo en ser claro.

El restablecimiento de la democracia en Brasil me devuelve la seguridad que necesito para seguir adelante. Bajo el miedo y las amenazas de muerte es muy malo vivir. La vida se agazapa. Es mejor que haya orden. Respeto a la ley. Andar por la calle con más confianza. Ya se anuncia el desarmamento de la población. Es mejor sin armas. Con libros. Libros que nos muestran que la vida no empezó cuando yo nací ni cuando vos naciste. Había vida desde mucho antes, y es preciso saber, es preciso estudiar, es preciso trabajar para ser gente. No basta nacer para ser humano o humana. Tenemos que hacernos.

Un “presidente” que insultó y violó todos los principios y valores no sólo de Brasil sino de la humanidad, huyó dejando un saldo de muertes y miseria. Empieza otro tiempo. Los tiempos son cortos, esto aprendí. Duran fracciones de segundo. Es la puerta estrecha de que habla el evangelio. Es por donde podemos ir. Es por donde hay que ir.

Mi victoria

Sube y baja. Sol y sombra. Lágrimas y risa. Canto y encanto

Me visitan memorias de violencias pasadas

Abusos impunes

Autoritarismo en varios espacios

¿Qué hice, qué hago con esto?

Lo dejo salir

Lo hago colores y cantos

Encanto me sobra

Para saber que el mundo en que vivo no es un mar de rosas

Tampoco es una fosa

Lloro, llanto

Y mi niño llora y llora

Lo anido y lo acuno

Ya creciste, le digo

Te hiciste un hombre

Sube y baja

Hay veces que se hace de noche durante el día y lloro

El recuerdo del infierno prevalece

Me toca dejar la basura en la basura

Y guardar como un tesoro

Mi victoria

Mis ganas de vivir, amar y ser feliz

Vencieron lo que el ingenio del mal

Quiso imponerme.

Mi frecuencia es la que sostiene al universo

Brotan las plantas y vuelan las aves

Y yo soy ese arco-iris que va y viene

Después de la lluvia y durante la lluvia

Llueve, niño, llora

Que tus lágrimas atesoran aquél tesoro que no puede ser robado.

Confianza

La confianza se construye todos los días. A toda hora. En todos los momentos

A todo instante

No consiste en enfrentar y vencer siempre

A veces hay que dejar pasar un toro furioso

Gambetear algo que se presenta como peligroso

Dar un paso al costado o un paso atrás

La victoria puede ser dejar de enfrentar cuando esto es lo más favorable

No me condeno por no ser superman

No me culpo más

Me comprendo más

Soy consciente de quién soy

Amar da trabajo

La vida es un aprendizaje contínuo

Mis fuentes de fuerza son diversas y efectivas

No estoy solo

Elegí ser feliz.

Me miro y me veo. Me amo y soy amado. Me veo más que me pienso. Esto me descansa. Reposo.

A força da comunidade

Chegam de fora rumores de guerra, golpe de estado, violência, delinquência, abusos de todo tipo. Um cardápio repetitivo.

Olho para dentro e para perto, e vejo algo diferente. Um sorriso, uma mão estendida, uma palavra alentadora.

Põem-nos ou querem nos pôr para mudar o cenário macro. Deveria mudar, com certeza. Comida para toda a gente, escola acessível, serviço de saúde, emprego, salário, coisa e tal.

Mas o tempo é escasso. A vida não para. O que é que podemos fazer, de fato, para sermos felizes num cenário como este?

Voltarmo-nos para esse interior que sobrevive sob qualquer circunstância. O entorno próximo, em que acontece a vida cotidiana.

As pessoas reais e efetivas: essa pessoa que nos estimula a acreditarmos em nós, aquela outra que nos faz rir e é otimista, uma terceira que somente vê as nossas qualidades.

Comunidade, a vida mais perto. Não estou a pregar uma indiferença ou omissão diante do que se apresenta como mal inevitável. Nada disso.

Não poderia ser tirada uma conclusão mais diametralmente oposta aos meus princípios e trajetória de vida.

O que quero dizer e digo, é o seguinte: no meio a todas as adversidades, existe um espaço interno e próximo. Esse espaço é onde podemos refluir para encontrar forças para seguir adiante.