Vuelvo a vivir

No basta estar vivo(a) para estar vivo(a). Hay que sentir la vida. Valorizarla. Valorarla. Darle el valor que tiene. ¿Y cuál es el valor de la vida? Sentir el estar vivo(a) como algo nuevo, si es que tenés ya muchos años, como yo. Es estar registrando el vivir como algo novedoso. No una mera repetición.

Puede haber, como de hecho hay, cosas que pueden llegar a parecer repetidas. No lo son, sin embargo. Recuerdo el cuento “Funes, el memorioso,” de Jorge Luis Borges. Es algo parecido.

Ser capaz de sentir el impacto total de lo que sos, lo que hiciste, lo que es para vos estar ahora, en este exacto momento, vivo(a). Yo ya venía experimentando esto de la novedad del mundo. Era así como si te dijera, estar viendo las cosas como por primera vez.

Yo he venido recuperando mis sentidos. Saliendo de algo que podría llamar de alienación. Extrañamiento. Lo no mío me había ocupado. Lo extraño estaba adentro mío. Lo impuesto.

Me estaba muriendo. Vengo sacando lo extraño de mí desde por lo menos, exactos 26 años. Volví a tener placer de vivir. Cada pequeña cosa vuelve a tener un impacto total en mí. No sé si así fue cuando niño. Creo que puede haber llegado a ser así, o muy parecido.

 

Ahora que vivo de nuevo la vida como nueva, es una sensación impactante. Ya no es más estar en un tiempo que acabará en la muerte sino al contrario. Es estar habitando la vida eterna. Algo que la poesía, la fé, muchos momentos placenteros de la vida cotidiana ya me traían.

Sólo que ahora esta sensación es más constante. Sé que es el resultado de mi trabajo de recuperación de mí mismo. Sólo que es maravilloso estarlo viviendo. Es haber llegado. La Tierra Prometida estaba, de hecho, en mi propio corazón.

Por supuesto que esto no lo conseguí apenas con esfuerzo propio. Familia, amistades, sindicato docente, compañeras y compañeros de fé (grupo Kairós, de João Pessoa, Paraíba, Brasil), terapeutas comunitarios(as), en fin, comunidad, fueron devolviéndome la sensación de mi valor.

La imagen correcta de mí mismo. Ahora sé que soy alguien que le hace bien a la gente con su arte y su presencia. Mis escritos y mis cuadros le hacen bien a la gente. Me siento bien haciendo el bien con mi mera presencia. Ya no tengo miedo, ni rabia, odio, resentimiento.

Nací de nuevo. Lo puedo decir con toda tranquilidad. Y esta revista tiene todo que ver con esto. Vine viniendo en textos. Poemas. Escritos de naturaleza diversa. Saliendo de la alienación teoricista e intelectualista. Volviendo a vivir. ¡Gracias, Consciência!

(03-07-2026)

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