Redefiniendo rumbos

El hecho de disponer de este espacio es una especie de invitación constante para compartir. Conversar. Encontrar quien pueda estar por ahí. Las palabras van viniendo por sí mismas, y se crea aquí un espacio de diálogo.

En un tiempo en que parece que estamos siempre con prisa, necesariamente se establece una pausa. Un descanso. Es como sentarnos en un banco de la plaza. Podemos ver la gente pasar. Niños y niñas jugando. La vida cotidiana.

Si estamos en el campo, es como mirar al cielo y ver las estrellas. Dejarnos absorber por la belleza del mundo. Esta revista tiene ya más de 20 años. Es una edad suficiente como para que hayamos acumulado ya alguna experiencia.

El momento de llegar a esta página para entablar un diálogo con quien pueda estar leyendo, es un acto de esperanza. Confianza. Fé.

En medio de una situación política marcada por la ilegalidad, la inconstitucionalidad, la ilegitimidad y la impunidad, seguimos construyendo ciudadanía. Recuperando la memoria resiliente. Un pueblo no se dobla, no se rinde.

Eventualmente hay retrocesos, pero hasta esto está siendo a nuestro favor. Volver atrás, mirar mejor. Tomar distancia. Ver desde otra perspectiva.

Descubrir los cambios mínimos que se procesan en nuestro estar en el mundo. Cuando los caminos hacia afuera están cerrados o limitados, la mirada interna se aguza.

La suma de gente despierta, activa y responsable, siempre fue lo que hizo la diferencia. Es en esto a lo que apostamos.

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