Escribir

Escribir es una manera de ser. Es una forma de ser y de estar en el mundo. Es como leer y pintar. Dibujar. Cantar. Amar. Reír. Divertirse. Llorar. Decir que todavía estamos aquí. En singular y plural.

Es una manera plural de ser y de estar. Nunca es (al menos me parece a mí ahora) algo que me pasa solamente a mí o que hago en soledad. Son ecos de una familia. Una comunidad o más de una, integradas. Ecos de una historia o muchas historias entrelazadas, cosidas, reunidas.

Cuando escribo es como cuando medito, que para mí es soltar el pensamiento, el sentimiento y la imaginación. Dejarme ir sin frenos. Volver a ser. Recuperar lo que soy sin cortes ni quebradas. Lo que no se escribe prescribe.

Salgo de lugares ajenos a los que me fui acostumbrando a habitar sin ser míos, a la fuerza, cuanto más no sea la mera fuerza de la costumbre. Vengo a lo que soy, aunque no siempre me guste ni tenga la certeza de ser realmente yo o apenas yo mismo.

Es donde mejor estoy. Aquí están mis amigos y amigas, mi familia, la comunidad que integro y me sostiene. Los distintos colectivos de los que formo parte y con quienes construimos una vida más plena y feliz, más respetuosa y bella. Más justa y real. Más verdadera porque más plural.

Tengo la experiencia de saber que puedo sentirme seguro donde esté, ya que la seguridad la da el pertenecimiento, el ser parte y formar parte, el tener un lugar, por más inestable que pueda ser o parecer. Es mi lugar. Es lo que soy. Es donde estoy. Es lo que es.

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