Aprendizaje

¿Qué traigo de Mendoza esta vez?

¿Qué podría llegar a compartir, que ya no haya quedado grabado en mi memoria, como en la de mi familia, con quien compartí esas jornadas de momentos de encuentro que ahora tratan de venir a la hoja?

Lo que ha quedado de estas jornadas es un aprendizaje indeleble en buena medida conversado durante estos momentos. Un acercarnos aun más. Un sentir más profundo lo que nos une, más allá de las modalidades de cada una(o).

Deshaciendo barreras de incomunicación, gracias a la gracia de un corazón abierto cuya luz viene creciendo. Confianza. Seguridad. Certeza. Flexibilidad. Pertenecimiento.

La vida sigue sorprendiéndome. Me siento más fuerte. Más entero. Más yo mismo. Más el mismo en todo este trayecto que me trajo hasta aquí.

Aprendiendo con lo que se va presentando. Integrado a lo conquistado. Consciente de lo que soy, lo que tengo, lo que quiero y lo que estoy haciendo por qué y para qué.

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