Pertenecimiento

La lectura de Apátridas, de Alejandro Chacoff, viene trayéndome algunas percepciones y comprensiones que me gustaría compartir.

En primer lugar, la de pertenecimiento.  Algo que sigue siendo una constante en mi vida.

Migrante, lo de la fragmentación es algo que vengo tratando de disolver o al menos coser, justamente en el ejercicio de la escritura y lectura, pintura y encuentros.

El ejercicio de ir metiéndome cada vez más en lo que soy, o sea, ir dejando de sentirme como extraño o amenazado, ganó más consistencia en la lectura del libro de Chacoff.

Pude ir viendo mi trayectoria desde antes de mi nacimiento, algo que inclusive legué a plasmar en un cuadro en el que me veo resumido, y que se llama PAZ.

Reencontré a mi madre y a mi padre, especialmente, bien como a la totalidad de mi familia, dada la semejanza de situaciones y sentimientos que el autor va compartiendo.

Exclusión va dejando de ser lo que me caracteriza. Más bien al contrario, cada vez más me vengo sintiendo parte. Arte y Terapia Comunitaria Integrativa tienen todo que ver con esto.

Y la escritura es lo que para mí más junta, reúne, unifica, da sentido. Disuelve la sensación de extrañeza y precariedad.

Foto: Amazon.

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