Tiempo de acción

La dictadura de hecho que está en vigor en Brasil, sigue golpeando, sin piedad.

Todavía no ha habido una reacción de los sectores democráticos y populares, a la altura de las circunstancias. Predomina aún una retórica que presupone que existe lo inexistente.

Si no hay ley, si no hay Constitución, si no hay sistema jurídico en funcionamento, esto es una dictadura. Sólo no lo ve quien no puede, y sobre todo, quien no quiere ver.

En el momento en que el conjunto de la población conciente tome realmente conciencia de esto, el juego va a cambiar. Hasta este momento han sido más vale acciones defensivas.

El enemigo sigue avanzando. ¿Qué vamos a esperar? ¿Que nos vengan a buscar a la puerta de nuestra casa? ¿Hasta qué punto se puede vivir con miedo? ¿Qué más nos pueden robar?

Han robado el sistema institucional, la soberanía nacional, los derechos humanos y sociales, los derechos laborales. ¿Qué más es lo que todavía podríamos perder?

Cuando veamos que no tenemos nada más que perder, el juego estará a nuestro favor. Pero esto no es una maniobra retórica. Es una acción. Una práctica, muchas prácticas, multiplicadas a lo largo y a lo ancho del Brasil.

No pueden robarnos más que la vida. ¿Y qué vale na vida acorralada por el miedo? Es tiempo de actuar. Tiempo de acción. Alguien podrá preguntar qué acción, qué acciones, qué prácticas. Vale todo. Lo que no puede continuar es la indiferencia.

No podemos dejar que el enemigo nos robe hasta el lenguaje, la percepción, el sentimiento. Esto es lo que no podemos aceptar. Tenemos que ser capaces de saber que la decencia está del lado de acá.

No hay razones para continuar con miedo. El miedo va a terminar robándonos el respeto por nosotros mismos. Ese es un precio que no podemos pagar. La vida no valdría nada, en esa situación.

 

 

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