Florecer

¿Qué tengo? ¿Qué hago? ¿Qué podría llegar a hacer para ayudar a preservar el orden democrático institucional en Brasil? La respuesta puede ser vista en la ilustración que acompaña estas anotaciones. Florecer. Es lo que he venido haciendo a lo largo del tiempo.

No pueden impedir la primavera, por más que se empeñen. La flor finalmente termina apareciendo. No se aparta de lo que es ni de lo que debe ser. Esta es su seguridad, la única seguridad posible. No florece sola, sino en comunidad.

Y esto ya es otra seguridad que se agrega. No es sola ni cerrada sobre sí misma, sino abierta y solidaria. Esta es otra de sus fuerzas. La fuerza nace del ser profundo, de la naturaleza, del ser que finalmente y en toda ocasión, termina por prevalecer. La fe no es mera creencia.

Es certeza nacida de la experiencia. Esta es otra de las razones que me permiten saber que habrá continuidad de la vida, como la hubo en el pasado, en circunstancias bien más adversas que la actual.

Llegué a Brasil en 1977, no sabiendo si conseguiría salir de Argentina, que estaba bajo una dictadura que perseguía gente como yo. A mi lado en el ómnibus estaba una mujer que lloraba. Su hijo había sido muerto por la guerrilla. Hoy trato de saber que fue posible seguir, y sigue siendo posible seguir.

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