Comunidad

Hay personas para quienes Dios tuvo que ser real. Yo me cuento entre ese número. Esto no me hace invencible ni iluminado. Al contrario, me obliga a saber que hay un lugar adonde puedo ir siempre que lo necesite, sin falta. Me ayuda a saber que yo puedo. Puedo contar conmigo y con quienes están cerca mío. No siempre vivo con esta consciencia. Pero vengo buscando medios para estar más en paz en el mundo. Más tranquilo dentro de mí mismo. A saber que merezco la vida y que todo fue más bien a mi favor. ¡Gracias!

Esto comprende algunas tareas o acciones. Trabajos. ¿Misiones? ¿Por qué no? ¿Quién sabe? Llueve en João Pessoa y Mendoza está más cerca. ¿Más cerca? Mendoza está aquí. Soy yo. Viene viniendo otra vez ese tiempo de volver. Tiempo de coser. Juntar caminos y gente. ¿Gente? En mi trabajo de Terapeuta Comunitario vengo recuperando la noción de que yo puedo querer. Puedo ser. No sólo obedecer. Pero también vengo dando pasos al mismo tiempo, en dirección a otra imagen de mí mismo. Alguien que es necesario y querido. Alguien que hace bien sólo con su presencia, no sólo con lo que hace.

En este verme en el espejo próximo, el espejo de la mirada benigna que por ahí todavía temo o desconfío, voy deshaciendo poco a poco cierta actitud defensiva que ya no tiene razón de ser. Es así como he ido yendo más a cumpleaños, empezando por el mío, celebrado en Mendoza el año pasado. Y otras reuniones familiares allá y acá, y en otros lugares también, como las acciones en Terapia Comunitaria Integrativa, de las cuales vengo participando casi desde el comienzo de este movimiento. Hora de juntar caminos. Rehacer lo recorrido. El aprendizaje del ahora. ¿Ahora qué? Ahora esto.

Dios de caminos. Un Jesús de bordes. La vida creo que en buena medida son bordes. Lo imprevisto que se presenta de pronto y tenés que enfrentar. Dejar un poco, o al menos intentar dejar cierto pegarse al pasado pesado, esa oscuridad que la luz viene a disipar. ¿Adónde llegué con toda esta trayectoria? A ese Dios de caminos. Un Dios que se abre caminos en medio de la oscuridad. Por eso vengo. Por eso insisto. Porque necesito de la luz. Soy luz y sombra, como todo el mundo. Apenas que trato de que prevalezca la luz. No es tan fácil pero no hay otra salida.

No estoy solo. Esta es la clave. Así que como la lluvia viene parando y el sol llegando, les voy dejando. ¡Buen día! Me voy pero sigo aquí. Esto es lo que he ido descubriendo que sucede también con la luz. Se va pero queda de alguna manera, o de varias maneras. Nunca se va del todo. Basta recordar. Saber que está allí. Escondida en medio de la oscuridad. Saber que ya va a llegar de nuevo esplendorosa. Vuelvo a confiar, les decía. Yo puedo. Poetogramas del Yo Puedo. Frecuencia sensible. Paz. Tranquilidad. Está aquí.

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