Canadá. Obispos: los ancianos son miembros valiosos de la sociedad

Por Alina Tufani
La Iglesia de Canadá dedica un sentido y extenso mensaje a los más vulnerables, en especial, a los ancianos, que en medio de la pandemia, pusieron en evidencia las limitaciones de la sociedad en asumir su responsabilidad sobre los más débiles y los desafíos a los que se enfrenta para erradicar el abandono y las condiciones deplorables que “ya existían mucho antes de que el de Covid-19 apareciera en el horizonte”.
“Aún en la vejez siguen dando frutos: Una lección sobre el cuidado en medio de la pandemia de COVID-19” se titula el documento publicado por el  Comité Ejecutivo de la Conferencia de obispos católicos de Canadá (CCCB, en sus siglas en inglés) en el que plantean la difícil situación de las personas mayores, que a menudo son víctimas de una atención institucional inadecuada para su salud mental y física, así como para sus necesidades emocionales y espirituales.
Los obispos destacan que la pandemia de COVID-19 ha causado un gran sufrimiento y enormes dificultades para muchas personas que ya son vulnerables. En particular, se refieren al reconocimiento por parte de las autoridades del gobierno y sanitarias sobre las “condiciones particularmente inquietantes en los centros de atención a largo plazo e instituciones similares”, en especial en los centros de ancianos. “El hecho de que varias personas mayores vivieron durante semanas en una soledad casi total para evitar contraer el virus del personal de enfermería y que varios murieron sin la presencia de sus familiares o la fuerza de los sacramentos  y el cuidado pastoral de la Iglesia, es desgarrador”, afirman los obispos.
El documento episcopal pone de relieve los informes públicos sobre ancianos con asistencia limitada e incluso descuidada, la alimentación y las necesidades sanitarias e higiénicas desatendidas, las deficiencias en el espacio vital y la ausencia de procedimientos básicos de seguridad. También advierte sobre una situación crónica, con muy poco personal, inadecuadamente entrenado, mal remunerado y muchos de los cuales trabajan en múltiples instituciones. “Lo más molesto de lo que ha salido a la luz pública – se lee en el mensaje – es la admisión de que esta situación ya existía mucho antes de que COVID-19 apareciera en el horizonte”.
Pero más allá de estas preocupaciones, los obispos canadienses expresan en su mensaje la necesidad de ofrecer esperanza, aliento y gratitud a las personas mayores. En este sentido, hacen un llamado a todos los miembros de la sociedad para comprender y apreciar los dones de los ancianos y hacer los cambios necesarios para mejorar el cuidado y el bienestar de los más viejos y más vulnerables de cada comunidad. Y advierten: “Mientras volvemos lentamente a un estilo de vida normal, no olvidemos a los ancianos entre nosotros que todavía tienen tanta sabiduría para transmitir, fe para compartir, historias para contar y alegrías para ofrecer”
La CCCB subraya que la pandemia de COVID-19 ha provocado una discusión renovada sobre los cambios importantes necesarios para abordar los desafíos presentes y futuros para mejorar la vida de los ancianos que ya son frágiles y por las condiciones en que se ven obligados a vivir. En este contexto, los obispos manifiestan su esperanza de que los canadienses logren tomar conciencia de que asi como su la cultura actual prioriza la libertad, los deseos y las elecciones de los individuos, lamentablemente también tiende a descuidar los derechos y responsabilidades que promueven el bien común de la sociedad y la dignidad de cada persona, especialmente los ancianos.
“Hagamos espacio para ellos en nuestros corazones, nuestros hogares, nuestras familias y nuestras comunidades para honrarlos y cuidarlos realmente en su debilidad y sus muchas necesidades. Demos la bienvenida a sus talentos únicos para construir un mundo más humano, amoroso y generoso que perdone e irradie más de la gracia de Dios”, concluye.
Fuente: Vatican News
 

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