
Por José Luis Tubert*
Sonrío… Viene el aliento y lo agradezco.
Soy alguien que sonríe y agradece el aliento.
Soy algo que sonríe y agradece el aliento.
Soy una sonrisa que agradece el aliento.
Soy una sonrisa que respira. Soy una sonrisa viajera
que navega impulsada por la marea del aliento,
montada en la nave de este cuerpo.
Abordé la nave el día que nací
y voy a desembarcar el día que muera.
Y seguiré sonriendo en el viento
en el espacio sin tiempo.
*Nací en Buenos Aires en 1953, donde viví hasta los 10 años, después 10 años en Mendoza, donde estudié música en la Universidad Nacional de Cuyo. Un verano fui por un par de meses a Bariloche, pero me quedé allí 23 años. Después viví 20 años en Córdoba, un año en Londres y desde 2019 en Haifa, al pie del monte Carmel. Me he dedicado toda la vida a tocar y enseñar música. Soy músico porque en el océano de la vida hay movimientos del alma que son demasiado sutiles para apresarlos con las redes de la palabra. Y soy educador porque educar siempre me ha dado y me sigue dando las más hondas alegrías de mi existencia. Siempre he pensado que eso se debe a que la educación no es una de las actividades a las que puede dedicarse una persona, sino que es esencialmente “el” proyecto de la especie humana.
Contacto: joseluistubert@gmail.com
