Simplemente

¿Qué diría? ¿Qué podría llegar a decir? Aquellas cosas de la vida que me alegran. Tengo certeza de que a vos también han de alegrarte. No sé si serán las mismas cosas. En todo caso, allá vamos. La silueta de una mujer en la vereda de enfrente, llevando un perrito. El crepúsculo filtrándose por las hojas y ramas de un árbol. El libro de Albert Camus que leo: “O mito de Sísifo.” Una frase movilizadora. Todo fue más bien a mi favor. Cosas así. Simples.

Va quedando más bien la vida. La fuerza de ser quien soy. Saberme entero. Saber que no hay una única frase que yo haya escrito, que no contenga incontables personas que viven en mí. La fuerza de la comunidad. Lo fui descubriendo en ese trayecto en el que fui volviendo a mí mismo. Mi familia apoyándome constantemente e integralmente. Amigos y amigas. Comunidad. Las sensaciones que me alegran. La fe que me sostiene. Fe viva. Dios vivo.

Por eso creo en una eternidad al alcance. La alcanzo y la habito cuando veo quién soy y me acepto como soy. Cuando veo el trayecto de mi vida y me reconozco en cada paso. Esta revista donde he venido saliendo a flote hasta verme por entero. Un equipo de trabajo donde quienes nos leen son parte activa y constructiva. Así el sol se va yendo. Como ayer en el sitio São João, en Campina Grande, Paraíba, Brasil.

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