No se renuncia a un país. A veces los argentinos no pueden encontrar un lugar en la Argentina. Entonces tienen que irse a vivir a otros lugares. Pero no se deja un país al irnos a vivir a otros lugares. No voy a hablar de nostalgias, de la sensación de haber perdido todo. Hay un poco de todo. Creo que después de ya muchos años de vivir fuera de las fronteras territoriales de la Argentina, y sin embargo sin nunca haber perdido el lazo que me une a ella, puedo tratar de seguir preguntándome cosas sobre mi país, que tal vez no me preguntaría si no me hubiera ido. No se deja un país cuando se sale de su perímetro territorial. Se deja un país si se lo abandona, si se pierde el vínculo de amor que se tiene por una historia, por una tierra, por una gente, por formas de ser que son nuestras, y que se añoran siempre, para siempre, no importa donde estés. No dejo de sentir un cierto vértigo cuando vuelvo a la Argentina, una sensación muy fuerte, cada vez que voy a entrar o entro otra vez a mi país.
No se pierden las raíces. Al contrario, después de tantos años de vivir en Brasil, como que se fue generando en mí un sentimiento más grande de cariño por mi tierra. Una mayor valorización de nuestra literatura, que de hecho comencé a conocer en profundidad, y lo sigo haciendo, desde el lugar donde estoy, João Pessoa, Paraíba, nordeste brasileño. Creo que he tenido la gran suerte de, con el pasar de los años, aprender a diferenciar lo que son gobiernos, y lo que es un país. Allá y acá han cambiado muchas veces de gobierno, pero los países continúan. Los países son más que los gobiernos. El Brasil que yo imaginaba cuando chico o adolescente, no es el Brasil que he ido conociendo, laboriosamente, a lo largo de los años.
Y la Argentina que creí conocer, es aún más desconocida que cuando vivía en su superficie territorial. No se abandona un país. No se lo deja nunca. Al contrario, repito, se ahonda uno en sus raíces cuanto más lejos está. Y ya que han pasado tantos años, la vida me fue enseñando cosas que son comunes a los pueblos que viven del lado de allá y del lado de acá de la frontera. Hay cosas que nos igualan y cosas que son diferentes para cada pueblo. He vuelto muchas veces a la Argentina desde que me vine a vivir a Brasil. Seguiré volviendo, de distintas formas, siempre. Esta es una forma. Una carta. Aparentemente sin finalidad, pero ya la logró. Gracias.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
