Si amas, una parte tuya comulga con el infinito.
Esto no te substrae de las vicisitudes comunes de la vida, pero todos tus pasos se ordenan en la dirección de la fuerza que rige el universo.
Una fuerza infinita te acompaña y multiplica tu resistencia.
Según el Padre José Comblin (foto), la parte nuestra que ama, no muere, permanece para siempre.
