Siguiendo

El hábito de venir a este espacio como quien juega a ser el editor de un diario. La posibilidad de mostrar aquellas cosas buenas que permanecen.

Las reuniones familiares. El encuentro con personas amigas. Esa ardua y minuciosa tarea cotidiana de habitar cada segundo. Cada instante.

Todos los minutos, uno a uno, en esa hilera infinita que vengo siguiendo como un rosario desde antes de mi nacimiento y hasta ahora y más allá del último día si es que hay un último día o los días son uno solo que va y viene y da la vuelta al mundo todos los días eternamente.

Sea como sea es muy lindo saber y ver que el sol sigue saliendo. Y que más allá del desconocimiento que puede una vez u otra empujarnos a un vivir extrañado, hay una especie de instinto o capacidad latente de traernos de vuelta a lo que nos une.

Disfrutar del arte. Un baile. Una canción. Un chiste sano. Andar por el mundo sabiendo que por todas partes hay gente de buena voluntad, así como de otros tipos también.

Fortalecer la confianza que nace de haber comprobado que fuimos capaces de llegar hasta aquí. La diferencia es la nota de lo humano.

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