Ya el mismo nombre les irá a dar risa. Esa es la idea. Reír es siempre un recurso al alcance. Risa genuina, obviamente.
Les cuento que estas cosas no funcionan siempre. Hay que inventar otras, y estas mismas, hay que darles la oportunidad de que hagan efecto. O simplemente hay que alcanzarlas.
La primera en la lista, suele ser: vivacidad. No así como lo digo, sino placer de vivir, alegría intensa, placer. Vitalidad.
Algo que de pronto es más vale casi como que una especie de no sé cómo decirles. ¿Deseo inalcanzable?
Hay días que está dado desde el vamos. O una belleza vista en la calle, la enciende. O la buscamos en la imaginación, y ya.
La segunda, estrechamente conectada con la primera, es amor. El amor calma, tranquiliza, reactiva. Acoge, guarda, protege. Disuelve miedos y preocupaciones. Oración.
¿Y cuál sería la tercera? La propia risa. Son recursos recurrentes. Retroalimentados.
Lo que vale es la búsqueda. No darse por vencido, vencida. ¿Ven? Cualquier cosa puede hacernos reír. Basta querer.
Así pasamos de un día al otro. La vida es tan rica que siempre podemos encontrarle la vuelta para hacerla más plena, más feliz. ¿Les gustó?
No siempre estaremos en el auge, en un punto culminante. Hay cuarto creciente y cuarto menguante.
Pero si miramos con atención, veremos que a lo largo del tiempo, siempre fuimos capaces de generar formas de animarnos. Ganar fuerza. Tener alegría.
Ahora mismo recuerdo en la memoria, gente divertida. Libros inspiradores. Como la Imitación de Cristo, que mi padre me regaló cuando cumplí 18 años.
Trae mucho consuelo. Amparo. Apoyo de ese amor incondicional que nos cuida siempre. Canciones de juventud o infancia. La vida es esto. Renovación. Insistencia. Confianza que se construye en el enfrentamiento diario de lo que nos toca.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
