¡Qué linda que es la vida cuando no pienso en ella!

¡Qué linda que es la vida cuando no pienso en ella!

Esto me vino ayer como un relámpago

Un pensamiento brevísimo

Una certeza indudable

No necesito pensar, si quiero ser feliz.

Muchas veces he tenido este tipo de percepciones

Después me aparto de ellas

Y me dejo envolver por el distanciamento

Pero la felicidad está aquí

Y la felicidad es esto.

No necesito programar mi infelicidad

Como si ser feliz fuera una señal de algo negativo

Cierto intelectualismo absurdo y abstracto, ese sí anormal y venenoso

Difundió (no sé si lo sigue haciendo)

Que deberíamos sufrir por los males del mundo

¿Cómo podés ser feliz si hay tanto dolor en el mundo?

Como si la vida fuera una condenación perpetua.

En la contramano, un Rubem Alves, un Omar Khayyam, una Adelia Prado y una Martha Medeiros

Felizmente nos traen lo contrario

La felicidad de las pequeñas cosas

Una persona feliz no puede ser dominada

Seguiría enumerando las ventajas y virtudes

De la felicidad mínima y máxima

Imaginaria y real

Cotidiana y eterna

Pero la verdad es que me basta tenerla y serlo

Es tan breve la vida que prefiero

Disfrutar cada segundo cuanto puedo y como puedo

Y no de maneras extrañas o ajenas que me disociarían y me alejarían

Me robarían el presente que es lo único que tengo

Este presente tan precioso lleno de historia y de historias

De memorias y de sueños

Me adueño de este tesoro y me quedo en paz.

Deixe uma resposta