¿Puedo ser feliz? ¿Quiero estar feliz?

Yo creo que sí. Es más, para ser feliz tengo que saber que estoy bien. Aquí está todo bien. No es porque no sé donde sucede no sé qué, que yo deba sufrir y maltratarme. Ya pasó esa época. Esos artificios continúan.

Y para que yo esté bien aquí, tengo que saber que yo me acepto. Yo me acepto como soy. Me amo como soy. Amo mi rostro, el sonido de mi voz, mis maneras de ser, mi creatividad, mi sensibilidad, mi humanidad.

No me vendo por nada. Así fue en el pasado, así es y así será. No cedo a las modas ni a las imposiciones. Soy amado por lo que soy y por lo que hago. Más por lo que soy. Escribo, que es mi mejor papel.

No me preocupo, no tengo miedo. Escribiendo voy pasando la vida en limpio. Veo la hoja interior en mi corazón. Está en blanco. Soy yo. Es este momento. Aprendo a discernir eligiendo lo mejor.

Deshago fijaciones y automatismos. Hay más lugar. Después de la lluvia sale el sol. Siempre sale el sol. Las estrellas embellecen el cielo de la noche. La luna brilla hermosamente en el silencio del cielo sobre el mar.

Mirar la luz, no las sombras. Ver la luz. Ser luz. La hoja es mi descanso. Aquí estoy seguro. Me conecto conmigo y con la gente. Mis palabras son puentes y ventanas. Sé que puedo enfrentar victoriosamente cualquier situación. Voy andando hacia arriba y adelante. Floreciendo. En mi hoja estoy desocupado. Tranquilo y sereno. Atento y fuerte.

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