Presencia

Varios años atrás, mi madre Gita me hizo llegar por correo un poema llamado “No hay más patria que el sabio para el sabio”, que comenzaba así: “No se te ocurra, Fabio, el desconsuelo de pensar que en el orbe peregrinas, que quien nace con prendas tan divinas, nace a tener por patria todo el suelo. Que regiones distantes o vecinas, el ánimo no cambian sino el cielo. ¿Cómo te juzga ausente tu desvelo, pues te llevas a ti cuando caminas? No hay más patria que el sabio para el sabio.”

Desde entonces, y hoy muy especialmente, estas palabras han quedado presentes. “Vive presente a ti como has vivido, que en tu mano estará no hacer ausencia,” dice el poema antes de terminar con la frase del parágrafo anterior (No hay más patria que el sabio para el sabio)

Migrantes se hacen casa en sí mismos.

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