Todos debimos exilarnos, eso es lo que ocurrió. Cuando uno deja de ser uno mismo, por miedo a la represión, de la naturaleza que sea, estás empezando a exilarte. Esto lo dijo el escritor Eduardo Mugnagna a respecto del exilio a que todo argentino debió acogerse durante la dictadura. El tema es complejo, peor yo no dejo de pensar que debemos seguir sacándole el jugo al asunto, pues fue de un costo tan grande, que cabe seguir la indagación. No tanto para identificar culpables (de mi parte, no me caben dudas, y lo señalo en éste y en otros escritos, especialmente Argentina, ayer nomás, escrito en 1996, la primera vez que me atreví a poner una sílaba sobre lo ocurrido).
Sigo prensando que no vale la pena –salvo a los fines de la justicia, que es demasiado ciega– señalar a los culpables externos, los grupos de asesinos y sus financiadores, etc. Vale más la pena apuntar hacia la Argentina que quiso nacer y no dejaron. Y esa Argentina sigue de pie. No hay terrorismo de Estado ni corrupción o amenazas de muerte que la puedan impedir de nacer. Ella vive en nosotros, en cada uno de los sobrevivientes, si es que no hemos dejado de lado lo mejor de nostros mismos, aquello a que mi nota alude al final: Lo que nos hace gente, seres humanos.

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
