Decidiendo

Si, no, sí, no. ¿Qué hacer? Ser feliz. ¿Qué es ser feliz? Hacer lo que quiero, lo que me gusta, lo que me da placer. Ser yo mismo. Trato de introducir una pausa, una espera, un intervalo, antes de actuar, antes de tomar algún camino.

Esto es bueno en ciertas ocasiones, pero no necesariamente debe ser un procedimiento invariable. La espontaneidad es un ingrediente precioso de la vida.

No hay una fórmula rígida, única, que garantice que siempre voy a elegir correctamente. ¿Qué es una decisión correcta? Sería una decisión adecuada, convergente con lo que quiero, lo que es necesario, lo que es debido.

Esto no es posible siempre. Hay errores. Algo queda por hacer de una manera perfecta. Más bien podríamos decir que casi siempre hay imprevistos. La limpieza no fue tan total.

No dije exactamente lo que creía que debía decir. No fui entendido exactamente de acuerdo con lo que quise decir. Fui mal interpretado. Todo esto sucede frecuentemente.

Puedo ser feliz, sin embargo. La mayor parte de las veces acierto. Conseguí reconectar la red doméstica de internet en casa. Conseguí comprar la ducha que necesitaba y la hice instalar.

Sigo buscando la puerta estrecha, el hilito de luz, la imagen y el color, la sensación y el sentimiento. Esta es mi manera de acertar. Sigo hurgando en el manantial de la poesía.

Tratando de escuchar a las personas y escucharme según estos mismos parámetros. No siempre lo consigo. Mejor dicho, la mente tiende a decirme que estoy equivocado, que lo hice mal, que no quedó como debería.

Debo ser capaz de saltar este obstáculo y ver que lo que hice y lo que hago, lo que soy y como estoy, son el triunfo de alguien que no desistió de sí mismo.

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