Caminando

He trabajado ya desde varias perspectivas el hecho de que los seres humanos somos una intersección de muchas dimensiones. Esta realidad nos obliga a un continuo transitar entre estas esferas o mundos, lo cual tiene obviamente consecuencias sobre el proceso de decisión cotidiana. ¿Qué hacer? ¿Qué tipos de conocimiento necesitamos para poder movernos en esta nuestra condición transeunte?

Las preguntas son más provocadoras y orientadoras que las respuestas. En la medida en que nos vamos haciendo concientes de nuestra verdadera naturaleza, vamos sintiendo la necesidad de expresarnos de maneras propias. Dejar lo genérico y abstracto para venir a lo directamente experimentado. Es el conflito permanente entre lo aprendido y lo vivido. Lo proyectado y lo que efectivamente somos. Lo que es y lo que nos dicen que es. En esta lucha y en esta tensión transcurre la vida de cada día.

Más allá de estas tensiones y conflictos hay una región de paz. La busca de esta esfera o lugar se desarrolla en medio de encuentros y desencuentros. Coincidencias y convergencias con quienes van en la misma dirección y nos apoyan con los resultados de sus propias búsquedas. Desencuentros muchas veces con lo que creíamos que ya sabíamos, y que por ahí era nada más que una especie de información externa internalizada.

Ir limpiando este lugar interior que es en realidad una dimensión unitiva a la cual me refiero con el nombre de reino de Dios o eternidad, o simplemente presencia de Dios, no supone un aislamiento de la vida en común, el contacto social, la acción conjunta. Aquí voy dejando que las palabras vayan llegando y hablando por sí mismas. Tratando de expresar un proceso de búsqueda y encuentro conmigo mismo en el que me veo transitando desde mis primeros años.

No sólo no desprecio el cuidado conceptual, la búsqueda de la palabra exacta en el momento exacto, sino al contrario, creo que la atención precisa y atenta a lo que digo, a lo que escucho, a como va siendo mi estar en el mundo, son condiciones imprescindibles para que este intento tenga éxito. A medida que voy escribiendo veo en mi memoria el trayecto total de mi vida con sus mínimos detalles.

Talvez esto sea resultado de la contínua búsqueda de esa unidad en la que me vi involucrado desde niño. ¿Qué es ésto? ¿Qué es aquello? ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy haciendo esto? Esta preguntas vienen ajustando el foco hacia un aquí y ahora que resume la totalidad de mi trayectoria. El confinamiento provocado por la pandemia ha creado un ambiente propicio para una concentración aún más precisa.

Lo que podría haber sido un tiempo de un transcurrir relativamente sin sorpresas, rutinario, se transformó en un cotidiano impregnado de un fuerte empeño en rehacer el significado interno de mi vida, en el contexto de una caminata existencial en que los lazos afectivos resplandecen y se transforman en la guía más segura para seguir adelante. Estas anotaciones no pretenden otra cosa que ir afinando el paso.

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