Dirección

Muchas veces me pregunto cuales son las razones que me llevan a insistir en este espacio. Una de ellas es que aquí puedo venir a compartir mis sentimientos e impresiones. Lo que voy observando acerca de lo que ocurre en mi mundo interior y alrededor.

Pongo algo de mi experiencia y de mis esperanzas en estas hojas. Veo que no estoy solo. Hay todo un mundo de gente por ahí que comparte estos ideales de fé en la humanidad, fé en la vida. La fe se va haciendo, se hace de a poquito y de a mucho.

En circunstancias adversas hay como que una necesidad renovada y urgente de que potenciemos nuestra capacidad de supervivencia. Salimos de una especie de letargo o acomodación. Saber que tengo este lugarcito creado y mantenido por la tenacidad de quienes siguen creyendo en el ser humano, me estimula.

No todo es tan malo como nos quieren convencer desde la industria de la mídia venal. No se trata tampoco de inventar un mundo paralelo de espaldas a la realidad. Sin embargo, creo que es necesario crear y mantener una realidad que sea más de acuerdo con nuestros propios valores.

Valorizar nuestro propio interior, la familia, la comunidad, las amistades sanas y sinceras, la fe, el arte, la solidaridad. Hay cosas que el tiempo y la experiencia han ido consolidando. El estudio y la investigación, la acción social basada en el respeto mutuo y en el desarrollo de las capacidades creadoras, son otros tantos recursos que promueven el desarrollo pleno y feliz a que tenemos derecho.

La vida es muy corta. Cabe a cada persona evitar que termine antes de tiempo. Ceder constantemente a las presiones externas, abandonar la voluntad a una obediencia a determinaciones de engranajes poderosos de instituciones o entidades (estado, iglesias, partidos, empresas, gobiernos), son otras tantas maneras de suicidio que deben ser evitadas. La vida es la causa mayor. No hay otra causa que valga la pena. El amor es la dirección. iEn marcha!

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