Agradeciendo

amanecerHoy se te ocurrió que el día sería lo suficiente. Un día, en verdad, es mucho tiempo. Pero lo dijiste para tí mismo, sintiendo que un día podría ser la unidad de tiempo correcta. Todo ganó un valor diferente, mayor.

La gracia. La gracia de vivir. Vivir la gracia. Una paz muy grande te invadió. No te procuparías más. No hay por qué preocuparse, ni con qué. Sólo vivir, meta vivir nomás. Disfrutar la vida, agradeciendo, discerniendo.

El caminho de Jesus, el amor de María, la Terapia Comunitaria, la literatura, el amor de tu familia, de tus amigos, de la gente que aprecia tu trabajo y tu trayectoria. ¿Qué más querrías? ¿Qué más podrías querer? Es bastante. Agradeces.

Has atravesado la línea del tiempo. Es un tiempo dado, un tiempo de gratuidad. Juntas los escritos para un nuevo libro, y esto te da una sensación de alegría profunda, de estar haciendo lo que es tuyo, lo que te corresponde, lo que has venido a hacer al mundo, y que tanto bien te hace a tí como a quien lee lo que escribes.

Agradeces, siempre agradeces, y una paz muy profunda te envuelve.

Deixe uma resposta