Terapia Comunitaria Integrativa (Identidade)

Relembrar a minha condição de Terapeuta Comunitário me dá uma sensação de acolhimento. Restabelece a minha humanidade. Reforça um senso de pertencimento. Sei que é possível. Restabeleço a minha história num contexto acolhedor, sem julgamentos e sem vitimização. Respiro melhor. Sou grato sempre a Adalberto Barreto e a quantas pessoas nesta rede, vieram a formar parte de mim. Minha condição humana agradece. Recupero a sensação de unidade da minha trajetória. Entendo que praticamos uma política irrestrita de amor sem barreiras. Algo que a humanidade constrói e reconstrói continuamente. Agradeço a meus pais e à minha família toda como um todo e amigos, que me apoiaram e continuam me apoiando nesta tarefa contínua de refazimento, de ressignificação do viver. Do direito que temos, como humanos, ao descanso. A ser, simplesmente, humanos.

Estas linhas escrevi antes de voltar para casa, em João Pessoa, depois de dias de convívio com a minha família. A situação que enfrentamos, como rede cidadã*, me fez me voltar de maneira mais diferenciada, para o meu cotidiano. O meu estar aqui. O meu trabalho de inserção social em mim mesmo. A aceitação mais profunda e completa do ser que sou. O meu insistir em ir deixando o que não sou, o que não é meu. Ciúmes. Quem não tem? Eu tenho, meu. Pô, meu! Tenho e não são justificados. É uma espécie de ânsia de ser sempre notado, ser sempre levando em conta. ¿Te das cuenta? Fiz progressos. Me abri mais. Participei mais de diálogos coletivos tanto quanto restritos. Deixei de me exigir performances, as que forem. Não estou competindo com ninguém, nem comigo mesmo. Tenho reparado que há momentos em que me despreocupo de qualquer prevenção. Me desocupo de qualquer cuidado e simplesmente estou. Isto é o que anima a minha esperança e alegria.

¿Qué soy?

¿Qué quiero?

¿Qué historia tuve?

La respuesta es una sola y la misma.

Salgo de lugares que no son míos. Actúo en el ámbito restricto y definido de lo comunitario. La construcción y preservación de vínculos afectivos positivos.

Hay una presión contínua al descentramiento y negatividad. Mi historia me remite exactamente en sentido contrario. A lo que une, fortalece y permanece.

Mi fe, mi pintura, que es una mirada a lo bello. La aceptación de mi silenciosidad, mi manera más bien callada, introspectiva, contemplativa, me dan una base de existencia social aceptable. Yo puedo ser. Puedo ser así como soy. Tanto que soy así como soy y no de otra manera.

No hice una sociología para brillar, destacarme, siendo que sin embargo lo conseguí más allá de lo esperado. En la dirección exacta de este mismo movimiento en que me encuentro ahora. Es un cierre de caminos. Una conclusión, en la que me encuentro guardado, reforzado, contenido, por el espacio afectivo y relacional al que me refiero en el primer párrafo.

La literatura, la poesía, siguen siendo espacios imprescindibles para mi felicidad y bien estar. Mi reconciliación con mi naturaleza, a despecho de la presión social que rechazo hacia lo que no soy, es lo que me viene dando satisfacción actualmente. Soy grato siempre a quienes me han reconocido a lo largo del camino.

Me toca ahora acogerme a mí mismo. Es el toque final. El espacio terapéutico comunitario es donde siento de manera más fuerte, y progresivamente también en el espacio familiar y social, la posibilidad de seguir siendo quien soy, plenamente, continuamente, auténticamente.

Todo lo que hago, lo que digo, lo que escribo, tienen mucho de personas muy queridas que, como dije antes y repito y seguiré repitiendo, han ido dándome reflejos claros y definidos de qué y quién soy.

Río más. Río. ¿Por qué no reiría? Tengo placer. ¿Por qué no lo tendría? Tengo una trayectoria de la que me enorgullezco. Lo recordé ayer en Brasilia, al ver el Puente JK. Yo no nací con la internet. Nací antes. La vida no empezó con los celulares o móviles, como quiera que quieran llamarle a estos aparatos.

Soy toda una historia anterior que brota y florece. Eternización es un esfuerzo cotidiano. No perder la perspectiva. Salgo de lo genérico para lo particular. Vida en primera persona. Mi historia es una brújula segura para mi caminar, como dice Adalberto Barreto. Voy por ahí. Estos días en Brasilia y São Paulo me abrieron aún más a lo real de esta y de otras afirmaciones del creador de la TCI.

La virtud de este modo de vida es, por lo que soy capaz de comprobar, esencialmente –no sé si exclusivamente—hacer posible la vida de todo ser humano, no importa su condición social, económica, etc. Adalberto Barreto ha fundamentado científica y prácticamente que la vida puede prevalecer en cualquier circunstancia, desde que haya disposición para tal fin.

Cuando vi el Puente JK ayer en Brasilia, recodé mi caminata con la Iglesia. Todo viene siendo ya más bien una especie de recuerdo. Una memoria. Acogimiento. La AVIM, em São Paulo. Associação Voluntários pela Integração do Migrante. A Pastoral do Migrante. O Centro de Estudos Migratórios de São Paulo. Os padres Scalabrinianos.

Meus pais. As orações da minha mãe. Santa Teresa de Jesus. Meu pai. São Francisco de Assis. Las Florecillas. O evangelho. Jesus de Nazaré. O grupo Kairós, em João Pessoa, Paraíba. Vida que segue.

*Veja roda temática de TCI com Adalberto Barreto, sobre “Desaparecimentos”: https://www.youtube.com/live/iJxEAAR3n48?si=5TZumFqQucMZXDMO (realizada em 16-03-2026).

Foto: Agência Brasília.

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