Porque aprendo a valorizarme a mí mismo, mi historia de vida, mis valores, mis conquistas.
Aprendo a confiar en mí mismo más que en aquello en que me apoyo. La fuerza viene de mí.
Al mismo tiempo aprendo a confiar en la comunidad y en el futuro.
Salgo de prisiones mentales, conceptuales, comportamentales.
Es un aprendizaje progresivo, acumulativo, superador.
¡Recrea esperanza, alegría, placer, incluyendo el placer de ser, vivir y convivir!
