Permanencia

Nada es tan mío

Como ese espacio mínimo

Apenas perceptible

Entre las hojas.

Vengo a este lugar tan diminuto

Donde se esconden las memorias de mi infancia

Libros de cuentos que mi madre nos leía

Hojas de malvones y de cosmos en el patio.

En el medio de toda esta bibliografía de los días

Las horas arduas de los sueños compartidos

Personales y más que personales.

Poemas son historia, son filosofía, son memoria, son religiones

Una humanidad que se recorre y se recuerda

Se descubre cada vez que pierde su propio rastro

Los días de hoy se miran perplejos en un espejo sin reflejos

Como si el tiempo inmemorial inexistiera antes de estos días vanos

La tecnología al comando

Pero el cuerpo y el respirar y el toque del pie en el piso

Siguen siendo la medida de todas las cosas

Todas las cosas, sí

Hasta el Dios benigno, amoroso y justo

Que me espera allá al final del camino sin fin

Más allá del sentido o sinsentido que estas palabras puedan tener

El sólo hecho de dejarlas venir ya me cura

Me sana del vértigo alienante y atroz que me rodea

Me repone en el único lugar seguro, inexpugnable

Donde nace mi aliento

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