La vida es una olimpiada, no para ser el mejor o para superar a los demás, sino para superar mis imperfecciones y superarme a mí mismo. Mi oponente es un socio en mi proceso de mejora. Él me anima a dar lo mejor de mí para lograr mis metas. Sin embargo, necesito establecer mi objetivo con anticipación. Cuando no sé a dónde quiero ir, cualquier lugar me sirve. Durante los Juegos Olímpicos de París, muchos se dedican a convertirse en el nadador más rápido, el judoca de más rendimiento, el equipo campeón. Los objetivos se establecen de antemano y el trabajo es largo y arduo. Solo los de mente fuerte pueden hacerlo. En la mitología griega, el Olimpo era el lugar donde vivían los dioses. Era una prisión dorada donde vivían los poderosos dioses: Zeus, el rey de los dioses. Hera, la diosa de los dioses, el matrimonio y la familia, Poseidón, dios de los océanos y el agua, y Atenea, la diosa de la sabiduría. Los dioses no vivían en un cielo de armonía, sino en un infierno, donde luchaban y se mataban unos a otros. Cada uno luchaba por ser más fuerte que el otro. Era un territorio lleno de tragedias. El Olimpo era una escuela de vida, en la que se aprende a comprender la dinámica de la vida, a desarrollar habilidades como la paciencia, la astucia y la convicción de que el bien siempre vence al mal. ¿Cuál es tu objetivo en los Juegos Olímpicos de tu existencia? ¿Felicidad? ¿Vivir en paz contigo mismo y con los demás? ¿Estás dispuesto y decidido a esforzarte para llegar allí? El entrenamiento debe ser diario, con mucha dedicación y renuncia. Es imperativo entender que, hoy, necesito ser mejor de lo que era ayer y, mañana, ser mejor de lo que soy hoy. Considera que yo soy el foco principal. La lucha es conmigo. Todos los días, tengo que superarme a mí mismo y no superar las cualidades o defectos de mi oponente. Soy mi propio adversario. Esta competición, sin duda, es beneficiosa y nos puede ayudar a ser mejores cada día. La competencia es negativa cuando mi objetivo es ser más grande y más fuerte que el otro. Incluso puedo ganar la medalla, pero pierdo la libertad de vivir, la convivencia pacífica conmigo mismo, con mis seres queridos y amigos. ¿Quieres competir para convertirte en un dios olímpico o en una persona feliz en tu hogar? Simone Biles, una de las mejores medallistas del mundo en los Juegos Olímpicos de Tokio, decidió que no podía sacrificar su salud mental por una medalla de oro. Prefería dar importancia a la salud y a la paz interior en detrimento de la competencia. Solo una diosa humana puede tomar esta decisión. ¿De qué sirve tener una colección de trofeos y formar parte de un equipo selecto de los Juegos Olímpicos si no estoy contento? Somos, ante todo, seres humanos. Aunque somos fuertes, tenemos limitaciones. Los Juegos Olímpicos son una oportunidad para que todos establezcamos nuevas prioridades, tanto personal como colectivamente. Dirige tu energía hacia la creación de cosas beneficiosas. En el mundo competitivo, es importante preguntarse: ¿he ganado, perdido o aprendido? ¿He excedido mis límites de tolerancia, impaciencia y desapego? ¿Cuáles son los valores que deben ser? ¿Cuáles son los valores que debo priorizar en mi vida? Todo lo que hacemos correcta o incorrectamente es una oportunidad para que aprendamos y mejoremos. Nacemos imperfectos y tenemos toda la vida para mejorar nuestras actitudes y comportamientos. A lo largo de mi trayectoria evolutiva, es crucial considerar las diversas dimensiones que nos definen como individuos. Tenemos un cuerpo que necesita ser alimentado adecuadamente y bien cuidado. Su higiene se realiza con agua y jabón. Nuestro cuerpo emocional se nutre de afecto, cariño, aceptación y mucho amor, y necesita claridad para expandir la consciencia y convertirse en el protagonista de su proceso evolutivo. Su higiene implica comprender los obstáculos a superar, donde el perdón tiene un valor inconmensurable. Vivir en sociedad requiere respetar las diferencias de ritmo, opinión y percepción. Esto sucede todos los días cuando vamos al supermercado, caminamos por las calles o asistimos a eventos sociales. Es común ser confrontado con actitudes que van en contra de nuestras creencias y valores. Somos seres espirituales que defendemos valores universales y nos obligan a mantener una coherencia entre lo que creemos, los valores eternos y mi postura en el día a día. ¿Cómo puedo tener una espiritualidad que exige un comportamiento consecuente si uso mi fe para excluir, condenar y menospreciar a otros que no están de acuerdo con mi credo o partido? Ver que tenemos mucho en qué ocuparnos y gastar nuestra energía. En cada una de estas dimensiones, tenemos obstáculos que superar, imperfecciones que corregir y límites que superar. En París, algunos atletas baten récords, mostrando sus cualidades, otros revelan imperfecciones, falta de preparación y regresan a sus países para, en los próximos Juegos Olímpicos, estar más preparados para la victoria. Otros atletas se desgastan y dejan espacio para otros nuevos que surgen. Tú, que ves todo esto, ¿qué estás aprendiendo y descubriendo sobre ti mismo, tu vida y la vida de tu país? ¿Te identificas con los ganadores o con los perdedores? ¿Qué necesitas hacer para mejorarte en el arte de vivir con las diferencias y retomar el rumbo de tu vida? ¿Ser una mejor persona y buscar siempre el equilibrio entre el ser múltiple que somos? No te limites a la observación pasiva de estos Juegos Olímpicos. Es importante tener en cuenta que los Juegos Olímpicos de París, así como la mitológica Olimpia de la antigua Grecia, siguen siendo una escuela de vida para todos. Aprender, respetar y acompañar a los que sobresalen. Aprende de los que han perdido, porque nada se pierde aprendiendo de nuestras imperfecciones. Aceptar la derrota en las elecciones ha sido un desafío para el poder político, tanto nacional como mundial. Espero que algunos gobernantes aprendan de los atletas olímpicos a aceptar la derrota sin perder su dignidad y habilidad política, saludando y respetando al vencedor. Saber perder es tan importante como saber ganar. Ambas son oportunidades para que evolucionemos.
Dr. Adalberto Barreto, Profesor Emérito de la Facultad de Medicina de la UFC y Presidente de la Asociación Brasileña de Psiquiatría Social.
Imagem: Reprodução / APIB, Laranjeiras News / Mencius Melo, 12/8/2024: https://laranjeiras.news/noticia/94714/povos-indigenas-sao-medalha-de-ouro-em-resistencia-cultural-conheca-as-olimpiadas-originarias-do-brasil

Doutor em Psiquiatria e Antropologia. Presidente da Associação Brasileira de Psiquiatria Social. Criador da Terapia Comunitária Integrativa. Autor de vários livros. CV Lattes: http://lattes.cnpq.br/8155674496013599.
