Intersecciones

IMAGENUna noche sin dormir. Las letras se veían difusas en la hoja, a esa hora de la madrugada. Tantas cosas en movimiento. Ninguna mala, por suerte. No eran preocupaciones lo que te sacaba el sueño, sino muchas cosas en la cabeza. Vivencias, proyectos.
Muchas cosas buenas ocurriendo y otras en perspectiva. Y sobre todo (ahora), esa perplejidad que talvez sea común a gente de mi edad, pensó. Eso de verte en el espejo y saber que pasó el tiempo, pero por dentro sentirte ese mismo pibe feliz de tus cuatro años.
La charla de anoche. Saber que sos ese mismo niño, sí. Nada robó tu alegría. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que importa. El dia o la vida se dividen en dos partes: lo que es, que es esa marea silenciosa de verdad y amor en la que vives, y lo que parece, que muchas veces es una especie de cortina de humo en que nada está muy claro.
La clase de pilates. Esa nueva Mendoza de gente joven que se ocupa de los pobres. La vida pasó adelante. Recibes el toque de tus hijos e hijas. Es como el sonido de un xilofón. Sonidos cristalinos, cada uno tan particular. Y sin embargo entre todos, tocan una canción a cuatro voces en tu pecho.
Las letras borrosas se ven como en duplicado. ¿No sería ese el secreto? ¿no era eso de hecho lo que estabas diciendo? La vida rral y la vida pensada. No que el pensamiento sea necesariamente o siempre, el lugar de la confusión o de la negación de lo real. Pero es que muchas veces es así.
Y por detrás de lo que se piensa, está la vida tan cristalina como siempre. Escribo, y las cosas van ocupando su lugar. Talvez alguna editora se ocupe algún día de publicar cosas, tan efímeras sin embargo, que su lugar sería una antología de prosa poética.
Abajo tu padre ha de estar durmiendo, en compañía de las cuidadoras. El espectáculo de la hoja donde las letras duplicadas, ese leve corrimiento que dificulta la visualización, repite lo que estabas diciendo en algna parte de estas anotaciones, te refuerza algo que se ha venido presentando a tu consciencia.
Una especie de coincidencia cada vez mayor, de la vida en sus diferentes planos. Algo que escuchas y algo que ves, a veces coinciden de manera exacta. Como el otro día al volver de Cacheuta con tu más viejo amigo, y pensabas en la canción “Adiós muchachos” y de pronto la oyes llegar en la voz de quien estaba a tu lado.
O una palabra que oíste de alguna persona, y en otro diálogo, en otro momento del día se repite en la voz de otra persona. Y sona, sona la persona. O la lees en un libro, y está alrededor tuyo en alguna situación vital como la que estás describiendo ahora. En este relato de una breve noche de insomnio que talvez hayan sido solamente algunas horas.

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