XIV
No me importan las rimas. Raras veces
Hay dos árboles iguales, uno al lado del otro.
Pienso y escribo como las flores tienen color
Pero con menos perfección en mi modo de expresarme
Porque me falta la simplicidad divina
De ser solamente todo mi exterior.
Miro y me conmuevo,
Me conmuevo como el agua que corre cuando el suelo
está inclinado,
y mi poesía es natural como levantarse viento.
Alberto Caeiro, El guardador de rebaños, en Antología esencial Edición bilingue (Buenos Aires: Ediciones Libertador, 2003)
