Este es mi lugar

Por el hecho de vivir yo en un libro, todo lo que sucede del lado de afuera tiene un valor relativo. Soy yo el que le da algún valor a las cosas. Cuando escribo retomo un sentido de realidad. Salgo de una especie de inexistencia.

Esto es volver a jugar en/con a vida. Nada pesa tanto, o no pesa nada. Es como un transcurrir. Presentificar el presente. El presente sólo es presente si está pleno de historia y memoria.

Sin esto no hay presente, sino solamente un vacío, nada. La plenitud del presente depende más bien de ésto: que yo sea capaz de vivirlo como el único tiempo posible. No hay otro tiempo.

Pasa una mujer por la calle. Su belleza me atrae. Me despierta. Me anima. Salgo de una especie de irrealidad. Eso mismo. Siento otra vez la sensación de estar presente.

Vienen recuerdos de cosas pasadas. Mucho tiempo atrás. Aparto esos recuerdos. Son sólo memorias. Escucho el canto de los pájaros. Una rubiecita canta en la casa de enfrente. Una paloma hizo nido en la planta de rosa china.

No necesito ser perfecto para ser aceptado. La vida sucede en un espacio mínimo. Ese espacio mínimo es todo lo que necesito preservar. Allí no entra nadie ni nada que yo no quiera. Yo soy el dueño de ese lugar. Aquí mando yo.

Me leo en los libros que leo. Angústia, de Graciliano Ramos. Me reconozco en el personaje principal. Luis Silva. Esto me hace bien. La sensación de vivir yo en un libro que yo mismo escribí me vino al leer este libro.

La vida está siempre volviendo. Vuelve al mínimo. Vuelve en mínimo. El confinamento nos ha traído de vuelta a lo que es más esencial y efímero. El presente se presenta. Un presente que es todo lo que tenemos.

La vida no puede ser extinguida. Intentan de varias formas eliminar la vida pero la vida renace, vuelve una y otra vez. Guardo memorias de esos intentos. Lamentable tener esos recuerdos. Peor sería olvidarlos.

Lo que no consigo entender y creo que nunca llegaré a entender es como se puede despreciar a la vida. Un bien tan precioso. Sorprendente. Una dádiva.

Veo el camino que recorrí hasta aquí y me emociono. Siempre encontrando una manera de sobrevivir. Insistiendo. Seguiré insistiendo.

Esto es demasiado maravilloso como para que desista de mi propósito de recorrer todas las dimensiones que me componen. El poner estas palabras a la hoja me alivia. La vida queda aquí. Vida hecha por mí.

Este es mi libro. Este es mi lugar. Aquí la poesía. Aquí el amor. Aquí la esperanza hecha a muchas manos. Pasan las dictaduras.

Terminan los genocidios. La semilla brota y el campo se cubre de flores otra vez. No hay manera de extinguir la vida, esto sabemos.

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