Desexilando

¿Dónde existo?

En el espacio mínimo y esencial

La respiración, el aire que entra y sale

El sentimiento, que es agua y mar

El piso que me sostiene, que es la tierra

El calor, que es comprensión y entendimiento.

Existo también en el lugar del encuentro, que es escucha y diálogo, desnudarme y dejarme acoger por los afectos gratuitos, esos que no piden nada a cambio y sólo crecen, crecemos.

También en la solidaridad que me asemeja a quien me da la mano y me apoya y nos apoyamos y juntos andamos.

Dolores antigos siguen donde están. El miedo que se plantó y que sin embargo no inviabiliza la vida. Sólo me hace más amoroso y respetuoso para conmigo mismo. Así existo.

No pido nada, no suplico. Lo que me dan multiplico. Lo que recibí fue la vida de vuelta, cuando pude ver cuánto había recebido a cambio de mi exilio. Esto es volver. Seguir volviendo. Desexilando.

Deixe uma resposta