Creciendo

El Estado y la estructura y organización social capitalista no establecen límites intransponibles para el desarrollo humano.

Es posible que podamos realizarnos como personas aún en medio de situaciones de exclusión social, explotación, manipulación y alienación que nos son impuestas.

Digo esto porque no me he resignado (y espero nunca resignarme) al cuadro de desesperanza y desesperación que se planta tanto desde los llamados medios de comunicación como desde distintos lugares de las esferas política y social.

Hay lugares donde se reconstruye la vida cada vez que el sistema atropella e invade. Es la esfera íntima de cada persona.

Son las familias que sobreviven a la trituración y al desfiguramiento ético y valorativo que se trata de naturalizar como precondición de la continuidad de este sistema perverso.

Son pequeños o no tan pequeños grupos caracterizados por relaciones cara a cara, en que se cultiva el espíritu, la fe, la ayuda mutua, la solidaridad, la confianza, la creatividad, el arte, la cultura.

Estos lugares son la posibilidad de que la humanidad prosiga. Estas semillas concretas y efectivas que se substraen al dios dinero, a la utilidad o la ganancia, son verdaderas respiraciones del cuerpo social.

En vez de la ideología del odio o del afán de dominar o domesticar, prevalece la gratuidad, la espontaneidad, el afán de servir desinteresadamente. La identidad e integridad se recuperan grupalmente, colectivamente.

El confinamento nos ha puesto en el centro de este espacio que en las condiciones anteriores a la pandemia frecuentemente era dejado de lado. Ahora no hay muchas posibilidades de evasión.

El encuentro consigo mismo(a) es inevitable. Como en otras situaciones del pasado en que también el panorama parecía dominado por un estrechamiento de posibilidades, podemos aprovechar para crecer.

La ruptura de la rutina nos reconecta con el presente. Se deshacen los velos de la ilusión. El automatismo de las conductas se revela inadecuado para encontrar lo nuevo. Podemos poner este desafío a nuestro favor.

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