Concientemente

Desde esta revista nos hemos empeñado insistentemente en la defensa de la educación y la conciencia como fuerzas imprescindibles en el proceso de humanización. Saber quién somos, quién soy, de donde vengo, a qué pertenezco, cuales son mis valores, qué quiero en la vida, son condiciones sine qua non para una vida auténticamente humana. Fuera de esto es la manipulación.

Alguien piensa por mí, por nosotros/as, y allá va el rebaño rumbo al matadero. No es por casualidad que todo régimen totalitario, toda oligarquía, todo sistema de exclusión social, se apoyan en el emburrecimiento y en la imbecilización de las personas y los pueblos. Cuanta más gente idiota, sin noción de su valor, mejor para quienes viven de la explotación y la alienación.

En la vereda de enfrente estamos nosotros/as. El segmento humano de la humanidad. Aquellas personas y movimientos que se pautan por la vivencia plena de la vida. El ejercicio integrado y orientado por valores superiores de todas y cada una de nuestras capacidades. No es sólo hacer, sino hacer concientemente e integradamente.

Practicar la escucha interna. Recordar constantemente quiénes somos y qué queremos, cuáles son nuestras metas en la vida. Mantener el rumbo. Moverse en escucha comunitaria también. La mirada poética es un recurso eficaz para mantener la vida cotidiana en armonía con la totalidad. Cultivar la atención a nuestro mundo interno.

Vivir de acuerdo con aquellas imágenes, sentimientos y palabras que brotan de nuestro interior. Entonces no hay más disociación. Hay un vivir fluyente integrado en la comunidad y con lo eterno. Recordando al gran filósofo y sociólogo Max Weber: vivir escuchando y obedeciendo al espíritu que dirige nuestra vida. Así podremos resistir a la barbarie y a la bestialización.

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