Canción para mis nacimientos

Vengo esta mañana con una vieja nueva alegría.

La del niño que nació otra vez.

Descubro que yo soy mi propio juguete.

Yo juego conmigo.

Recordé la muerte que trae la vida. No así, de esta manera chocante, pero melodiosa. Poética. Dulcemente. Amorosamente.

Este año el 31 de octubre me tendrá a mí mismo como regalo de cumpleaños.

Le diré a mi madre Gita, a mi padre Omar, a cada una y cada uno de mis familiares (en este o en otro plano de realidad ¿Cuántos planos tiene la realidad?) que nací otra vez.

Pasito a paso, un escaloncito cada vez, seguí viniendo otra vez. Otra vez yo. Cada vez más yo. Toda esta multiplicidad vertiginosa, toda esta diversidad intensa y vibrante, todos estos yos que soy.

Tienen fecha precisa todos y cada uno de mis nuevos nacimientos. Es toda una secuencia de nacencias.

Por eso la poesía, que es nacer, es nacerse, es nacernos juntas y juntos.

Mis papeles son yo y no son yo. Yo soy mis papeles y más que mis papeles. Yo soy el papel que escribo. Soy todos mis papeles y ya me dejo ir en el viento, hacia el sol, adonde me lleve.

Solamente aquí, en la hoja, soy yo. Siempre yo. Cada vez más yo mismo.

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