Calma y seguridad

Escribir tiene varias motivaciones, sentidos, razones. En este momento lo que me mueve es el intento por aquietarme. Tranquilizarme. Calma. Como ayer. Mar esmeralda y turquesa bajo el cielo azul celeste y blanco. Esta mañana mar plateado cintilante entre los coqueros. Y ahora a la tarde, esta tarde de martes 3 de diciembre de 2024, tratar de calmarme. Poner en su lugar el fuego que me mueve. Dejarlo arder e iluminar. Ser luz.

Tratar de pasar al papel algo de lo que siguió en la jornada. La espera en la sala de espera de la clínica. El papel de acompañante. El amor es más que un sentimiento, es también un trabajo, una acción, o muchas acciones (Bell Hooks). Andar en estos lugares de cuidado en salud trae otras evocaciones. Los recuerdos son como ladrillos de una construcción que soy yo y mi vida, mi historia y mi presencia. Los sueños que habito.

Las anotaciones son extensas. La vida va hacia adelante. Es como un río. Hacia adelante, siempre adelante. No vuelve atrás. Esto lo comprendí en esta jornada acompañando a mi esposa que se iba a someter a un examen médico. Conversando con la recepcionista, abrí un espacio de descanso y aireamiento. El bien supremo me orienta, sostiene y acoge. Nadie ha venido aquí para sufrir.

Este año que ha pasado y sigue pasando, es un año de reencuentros. Reencontrarme Terapeuta Comunitario. Alguien que tiene un lugar en un colectivo en movimiento de transformación hacia la identidad auténtica de la persona. Me veo en los escritos en los que he ido contando mi historia, mis historias, trayéndome cada vez más por entero. Esta es la palabra. La entereza es lo que me da más seguridad y paz. Calma.

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