Yo no necesito ser perfecto para ser aceptado

Yo no necesito ser perfecto para ser aceptado.

Puedo ser como soy. Las resonancias me hacen saber que hay varias maneras de mirarme. Yo formo parte de una comunidad. Esto me da seguridad. Yo me siento aceptado independientemente de lo que haga o deje de hacer.

Me doy cuenta de que este pertenecimiento me da fuerzas y me sostiene. Me reconozco en esta lectura plural y diversa. Este tejido de afectos y solidaridad. Una comunión de sentimientos.

El trabajo es contínuo. Si me alejo empiezo a recaer, vuelvo a darle poder a lo que me niega y hace sufrir. Entonces insisto. Basta de culpas y miedo. El amor es suficiente.

A lo largo del día la presencia de las personas queridas que me integran, me consuela y fortalece. Mi historia no es una historia dramática. No busco otro reconocimiento que el comunitario. Esto es bastante.

La escucha contínua me establece en un espacio que se asemeja al proprio tejido de la vida. Me reconozco en esa humanidad que constantemente me trae de vuelta a lo esencial.

Se cancela la noción de un fatalismo. Hay un aireamiento constante. Hay más lugar. Se restablece mi habla y mi humor. Hay un piso bajo mis pies.

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