Un sueño

Puede haber un silencio. El día fue pasando, está pasando, y piensas si es el día que pasa, o eres tú quien va pasando. De todos modos, no importa la respuesta, y sí la duda. La vida es tanto, cada día es tanto tiempo, pasan tantas cosas en un día, en la vida, que a veces piensas si serías capaz, si sería posible, enumerarlas todas en un relato, en un libro, una historia.

Hoy andabas por la playa, y pensabas que los libros que más admiras, algunos de los libros que más consiguen borrar la distinción entre la supuesta realidad y la ficción, son aquellos en que justamente lo que vas leyendo, es tan esto, tan lo que esta del lado de acá, tan vos mismo o vos misma, que no hay ya más frontera. Desde que la leí por primera vez, no he dejado de pensar en lo que dijo una vez Julio Cortázar: que la literatura disuelve la falsa objetividad creada por la codificación cotidiana y la intelectualidad raciocinante.

He pensado muchas veces en esto, y de a poco se ha ido esfumando esa falsa distinción entre realidad y ficción, entre vida cotidiana y vida contada, relatada. De ahí esa especie de sueño, esa especie de utopía que me viene rondando desde hace tiempo. De intentar traer la vida tal como es, con todas sus minucias, con todo detalle y exactitud, al papel, a la narrativa. Un relato que contenga todo lo que uno vio, vivió, oyó, sintió, pensó, creyó, hizo, leyó, escribió, comió, cantó, lloró, rió, oró, trabajó. El libro total y definitivo de tu vida, de mi vida, de la vida. El libro total. El comienzo, el medio y el fin.

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