Un pensador de Futuro: Ramón P. Muñoz Soler

Nacido en Moldes (Córdoba) Argentina, 19 junio 1919, m., Buenos Aires, 25 de Noviembre 1999.
Doctor en Medicina (Universidad Nacional de Rosario, Argentina, 1945/53).
Médico Psiquiatra (Universidad de Buenos Aires, 1958).
Fundador del “Centro de Estudios de Medicina Psicosomática” (Hospital Nacional del Centenario, Rosario, Argentina, 1946).
Fundador de varios Servicios de Psicopatología y Clínica Psicosomática en Hospitales Generales de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Jefe de Salud Mental en la “Dirección General de Sanidad Escolar” del Ministerio de Educación de la Nación.
Profesor de Psicología Médica en Cursos de Perfeccionamiento para médicos.
Conferencias Públicas sobre temas sociológicos, educacionales, antropológicos, espirituales.
Trabajos presentados en Congresos Científicos. Colaboraciones en libros y revistas.

Nota biográfica: Desde muy joven, antes de su ingreso a Medicina, se interesó por la Historia y las Ciencias del Alma. A los 11 años de edad escribió su primer libro (manuscrito, inédito) “Grandeza de Alma”.
Exploró distintos caminos espirituales, tratando de encontrar la “palabra de pase” entre la tradición mística y la teoría de la ciencia.

Apenas graduado de médico tuvo oportunidad de conocer destacadas personalidades dotadas de facultades extrasensoriales. Con la idea de llevar a investigación científica estos fenómenos parapsicológicos que hasta el momento, por lo menos en Argentina, venían siendo estudiados sólo en forma empírica, fundó, con el Dr. Orlando Canavesio, la “Asociación Médica de Metapsíquica Argentina” (27 de octubre de 1946); dicha institución llegó a editar dos números de la “Revista Médica de Metapsíquica” y tuvo corresponsales en distintas partes del mundo. Pero no era por lo fenoménico donde transcurriría su futura investigación. Penetró en otros dominios del conocimiento: Filosofía, Metafísica, Epistemología, Biología, Religiones comparadas, Filosofía de la Historia, Física, Físicoquímica. Pronto se daría cuenta de que el Camino del Árbol del Conocimiento, que se desplegaba ante sus ojos en múltiples ramas desde las ciencias de la naturaleza a las ciencias del espíritu, era sólo la cara externa de una corriente más originaria del saber que brotaba de las raíces mismas del Árbol de la Vida… Y llegó a darse cuenta de que la inteligencia ilustrada no daba respuesta a las preguntas del alma ni al sentido de la vida: primera crisis existencial que desembocó en una primera noche del espíritu.

Por los años 50, habiendo recorrido un buen trecho de las errancias del tiempo, la misteriosa Fuerza providencial que conoce los pasos del hombre y las puertas de la historia lo lleva de la mano a un enigmático cruce de caminos; allí, donde la luz y el sonido se encuentran, tuvo lugar un encuentro significativo: calló el pensamiento, comenzó a hablar la Lengua-Madre.

La palabra se hacía silencio, pero del silencio surgía el testimonio, había que dar palabra al in-pulso del alma. En 1966 surge el primer escrito testimonial, “Gérmenes de Futuro en el Hombre”: ya no era la ciencia explicando al hombre, sino el hombre tratando de explicarse a sí-mismo a través del lenguaje de la ciencia. Las obras posteriores “El Camino de la Egoencia (de la angustia existencial a la mística del corazón)” (1969), “Antropología de Síntesis (signos, ritmos y funciones del hombre planetario)” (1980), “Universidad de Síntesis (modelo argentino para el año 2000)” (1984), son obras testimoniales: otras tantas formas del conocimiento que intentan dar son, palabra, contenido filosófico, científico, social a la corriente de Energía-enseñanza que (por dentro) deja su huella in-sonora en las moléculas de la vida.

Cumplido este primer ciclo en el desarrollo de su pensamiento de síntesis el alma vuelve a replegarse sobre sí-misma, como la tierra que alberga en su seno la semilla de lo realizado a la espera de un nuevo nacimiento. Tiempo de reflexión, meditación, asimilación: transposición gen-ética de los valores del espíritu a la química de la vida. En el año 86, con motivo del “Primer Congreso Iberoamericano de Psicología Médica y Psicoterapia”, Mendoza, Argentina, presenta un trabajo sobre “Egoencia del Ser”, idea apenas esbozada en sus primeros libros y que ahora desarrolla en un marco teórico más amplio: “De la fisiología del hombre terrestre a la fisioecología del hombre cósmico”. En síntesis: “Lo que está escrito en las estrellas también está in-scrito en el teclado invisible de las moléculas de la vida humana”. Culmina su presentación en el Congreso con una entrevista televisiva por Canal 7 TV, Mendoza, Argentina, sobre el tema “Gérmenes de Futuro en el Hombre y Civilización Planetaria del Tercer Milenio” (10 octubre 1986).

Pero hay trabajos en lo alto de la montaña y trabajos en lo bajo del mundo subterráneo. Y hubo una nueva etapa: 10 años de retiro, de interioridad, de transmutación de las energías de la vida; noche oscura de la materia mucho más oscura que la noche oscura del alma. Desde este nuevo estado (De Profundis) surge “Reversibilidad de Valores”, idea conductora que se despliega en dimensiones místicas (“RevelaciónRe-velada”), cosmogónicas (“Galaxia Humana en In-plosión”), sociales (“Gen-ética Social”, “Señales A-nunciadoras”), para culminar en “Transfiguración Social del Verbo”: síntesis de valores divinohumanos que anticipa la geometría simbólica del nuevo signo del tiempo y prefigura el marco histórico de una “Argentina Pro-fética” en la geografía simbólica de una Tierra unificada.

Y la obra cierra con un A-corde final, volviendo al punto de partida, a la “Egoencia”, punto crítico de reversibilidad de valores humanos y divinos en el corazón del hombre y pulso de interioridad/expansiva (liberación de energía radiante) para sostener la economía providencial del mundo venidero.

Obras del autor: http://www.ramonpmunozsoler.com.ar/perfil.htm

Textos de Ramón P. Muñoz Soler, Copyright © Brigitte Hohenauer Nº 276296

Deixe uma resposta