
Sabes, hubo en tiempos aquí
bosques tan erguidos, bosques
como inmóviles flechas
y entre ramas nuevas
se abrigaba el canto
de pájaros de oro: era el alba
Hubo una vez un remoto lugar
y un paisaje tan verde, unos años
grabados en la memoria dañada
de la tribu. Pero al cabo no engaña
el signo crepuscular de la hora
ni vuelve atrás el flamígero viento
infinito que sopla y que pasa. Todo
es la mísera raíz de cuanto ha sido,
todo arena o ceniza deste yerto paisaje.
