Un lugar para mí

“El arte ha de ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara.” Jorge Luis Borges.

Un lugar para mí. Un lugar donde yo pueda ser. Un lugar más allá de los papeles sociales y las obligaciones. Yo necesito de un lugar adonde pueda ir. No tan grande ni tan pequeño, pero un lugar justo para mí. Donde quepan mis respiraciones, donde pueda tener mi luz y mis colores, donde pueda estar sin tener que darle cuentas a nadie.

Reencuentro las cosas que me son más preciosas, aquellas que muchas veces durante el día vislumbro y sé qué están allí, pero se me van. Encuentro mi lugar sobre todo en mis libros, en mis cuadernos, en las cosas que voy leyendo de mí mientras ando por el mundo y me veo en medio de la gente.

Tan igual, tan parecido que me espejo y me reflejo, me veo en las caras de las personas, por eso tanta familiaridad muchas veces con alguna cara. Voy andando por ahí y bajo el cielo, en medio de las veredas llenas de gente y en el borde del mar mientras las olas y el sol, voy juntando mis pasos y mis pedazos.

Encuentro los enlaces que me van dando una sensación de unidad, me voy uniendo al niño que fui y que tantas veces llamo. Rehago minuciosamente cada instante desde el comienzo de mi vida, hasta aquí y ahora.

No puede ser sólo servir, cumplir, atender a los demás, esto está bien y hay que hacerlo, sin dejar por eso de uno estar siendo atendido en el proceso. Si sirvo y me desirvo, no sirve. Servir puede proyectarme a un horizonte de mayor poder, si supero las barreras que me confinaban en una especie de semivida, una vida en miniatura en el mal sentido, una vida que no se anima a nacer.

Cuando sirvo, cuando ayudo a quien precisa y esto me abre a un mundo más grande que me incluye, es liberador. No podría liberarme si no me hiciera un lugar para mí. En realidad, liberarme es estar en mi propio lugar, un lugar cambiante, en movimiento, que va siendo de maneras diferentes cada vez que me encuentro con alguien o con el mundo a mi alrededor.

Me cuesta dejar esta hoja porque este simple ejercicio de escribir es tal vez el más poderoso. Creo mi mundo y lo habito.

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