Tiempo para todo

paulo freireUn escritor no puede pasarse todo e tiempo escribiendo o leyendo. ¿Por qué no? Sería muy lindo. Pero terminarías cansándote. Hay que dejar un espacio. Escuchar al mundo, escucharse. Despegarse un poco de los demás, de las circunstancias, de uno mismo. Estos últimos tiempos, me he dedicado bastante a escribir y a leer, dos actividades complementarias. Pero esto de dejar un espacio, es muy necesario, che pibe o piba.

Hay que dejar un espacio, dejar un lugar, permitir que la vida corra, que las cosas se muevan, que cambien de lugar. Que vos también cambies de lugar, que puedas ir viendo lo que has vivido hasta aquí, de otras formas, de una manera más integrada, más unida. No una cosa por aquí y otra por allá, como un rompecabezas desarmado.

La escritura nos ordena, nos organiza, nos pone en un lugar, o revela el lugar que somos y el lugar en que estamos. Pero hay que dejar que las cosas vayan un poco por sí mismas. O más bien, ver como las cosas andan por sí mismas, sin necesidad de que estemos queriendo empujar el mundo para que dé vueltas. No es para que uno se quede de brazos cruzados, no, no me entiendas mal. Pero es para que uno se de cuenta de cuándo tiene que actuar y cuándo tiene que quedarse en el molde, como decíamos antes.

Te acordás que antes decíamos quedate en el molde, che pibe o piba. Quedate en el molde. No sé de donde viene la expresión, pero es muy linda. Quedarse en el molde es dejar que las cosas vayan por sí mismas. Es salir de una especie de activismo desenfrenado, que tanto le disgustaba a Paulo Freire. Creer que el mundo depende de lo que yo haga.

El mundo depende de lo que todos y todas hagamos, eso sí (interna y externamente). No hay quien lo niegue. Pero permitirse el reflujo. No creer que siempre el sol va a brillar tan intenso. Hay noches también. Hay lluvia y nublado y todo tiempo, como dice la oración de San Francisco. ¿Te acordas de la oración de San Francisco, donde le agradece a Dios por todo tiempo?

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