Rehaciendo

La posibilidad de seguir viniendo a este espacio colectivo que es una trincheira de defensa irrestricta de los Derechos Humanos es como que una invitación acogida con agrado.

La tarea de seguir poniendo un granito de arena en este esfuerzo de preservación y defensa de la vida en su diversidad y multidimensionalidad, es un privilegio.

En medio de un escenario que podría hacer pensar en una desistencia, al contrario, seguimos juntándonos de las maneras que son posibles, fortalecendo la resiliencia que nos permitió llegar hasta aquí.

La educación en todos sus niveles sigue mostrándose como el más eficaz antídoto contra la barbarie. Aquella educación que nos recuerda quiénes somos, de donde venimos, qué queremos, adónde queremos ir, cuales son nuestras capacidades.

Saber que está en nuestras manos, en manos de la colectividad, la posibilidad de rehacer el orden social y político dañado por las maniobras viles que condujeron al golpe de estado de 2016 y a las elecciones fraudulentas de 2018.

Es mejor mirar de frente a la realidad. Mirar la historia y saber que éste es un estado previsto por la sociología y la filosofia clásicas. Anomia (Durkheim), alienación (Marx), desencantamento del mundo, mecanización (Weber).

Podemos y debemos poner esta situación a nuestro favor. A favor de la humanidad. No basta quejarse, indignarse, hay que poner manos a la obra.

Este régimen sólo podrá ser disuelto por la acción contínua y eficaz de personas y comunidades concientes. Actuar desde adentro hacia afuera, desde nuestro propio centro interior, hacia nuestra familia, comunidad, país, mundo. ¿Qué queremos ver mejorado? Actuar en esa dirección.

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