Reapareciendo

No sé qué escribiría. La sensación de no ser valorizado, ni siquiera por mí mismo. Vengo tratando de quererme más. Saber lo que quiero. No es fácil. Fui entrenado para no querer sino obedecer. Negarme siempre. Niego la negación que me niega.

Me toca coexistir con una situación difícil. Es una lucha contínua. Sé que fui vencedor de la mayor negación que me cayó encima. Sin embargo esto no está patente para mí todos los días. Aprendí que yo no podía ser visto. No podía aparecer.

Seguí viviendo todo este tiempo. Ahora tengo más claridad sobre lo que me sucede. Sin embargo, sigo dejándome de lado frecuentemente. Menos que antes, es cierto. Ahora tengo atisbos de vida mía.

Tengo rabia por estar así. Yo no merecía tamaña agresión. Nadie la merecía. Pero no voy a hablar de otra gente, sino de mí mismo. Me quedé solo.

No podía ver a nadie ni nadie me podía ver. Dejé de existir socialmente. Yo fui un candidato a la desaparición o, peor talvez, a la muerte en vida.

Me cuesta hablar. Me cuesta ir al encuentro. Estar con gente. Salir a la calle. Decir lo que pienso o siento. Decir que no.

Me siento en falta constantemente. No sé qué falta es esa. Yo no tengo la culpa. No tuve la culpa. Yo no provoqué mi expulsión de la UNCuyo ni puse en riesgo mi vida ni la de mi familia.

Fue la dictadura de 1976 la que me puso en la situación de tener que irme de Argentina. Acabé por asimilarme a Brasil, pero talvez no haya registrado de hecho, que ya no hay más amenazas a mi vida.

No al menos las que tuve que enfrentar a partir de 1976. Las amenazas actuales son generalizadas. Se ha implantado una ausencia contínua y habitual. Una especia de muerte previa.

Quien sabe no sea que una vez más las cosas están a mi favor. Y que en este mundo donde ya casi nadie escucha ni presta atención a la vida, yo, que sigo siendo un hombre del siglo pasado, pueda finalmente volver a ser entero y confiado, cosa que ya veo que se va configurando.

Me quedé solo, ¿pero quién no lo está? Al menos estoy más consciente de mí mismo. Y no estoy solo siempre. Mi compañía al menos no me falta. Y esto es lo principal. Estoy conmigo.

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