Re-crear a Camilo y al Camilismo: mirando hacia el 50 aniversario

Por Fernando Torres Millán

A propósito de la presentación del libro “De Camilo a Golconda”

Nos dice la politóloga argentina, Pilar Calveiro (1), especializada en poder y violencia, que al hacer memoria de los setenta podemos caer en la heroización, lo cual es contraproducente y obtura la discusión porque no permite hacer el análisis crítico de esas épocas, y pensar en la responsabilidad que les cupo a los distintos actores políticos.
Con el llamado de atención de la exguerrillera hoy exiliada en México dedicada a la investigación de la memoria histórica, hemos vuelto al movimiento de cristianismo revolucionario “Golconda”, no con el fin de heroizarlo, sino de hacer presente su talante plural, unitario y contrahegemónico, buscando con ello seguir insistiendo en la necesaria discusión que nace del análisis auto-crítico de nuestras épocas, la de ayer y la de hoy, y en la responsabilidad de las distintas actorías políticas que intentan responder a los desafíos de humanización que de allí surgen.

Precisamente para no obturar la discusión y el análisis histórico, sino todo lo contrario, para animarlo y fortalecerlo, hemos tenido en cuenta, la necesaria combinación entre documentación e investigación en un horizonte de inclusión de diversas miradas. Documentación que nos transmite la vivencia y lectura de aquellos hechos de ruptura y confrontación anti-sistémica como el documento de Buenaventura, el prólogo de Hésper Pérez al libro “rojo” de los curas rebeldes, los editoriales del periódico “Frente Unido” tercera época, la reflexión de René García resaltando la conexión entre el Frente Unido y Golconda, la entrevista a Germán Zabala sobre la metodología de Golconda y la educación popular, y la caricatura de Joe Broderick titulada “El aquelarre de Sasaima” refiriéndose gráficamente a una de las últimas reuniones del grupo.

Como podemos apreciar, recoge una diversidad de miradas y sentires tratando de revelar una rica novedad política tan poco re-conocida y valorada en nuestra historia reciente. En cuanto a la investigación no solo recogimos un capítulo del libro de Javier Darío Restrepo y otro de la biografía de Gerardo Valencia Cano por Gerardo Jaramillo, sino que propició la elaboración de nuevos acercamientos como el de la continentalidad del movimiento según Vladimir Zabala, o la novedosa construcción del concepto de lo popular en Camilo Torres como en René García según Abilio Peña, o la rica y viva memoria barrial recogida por Néstor Camilo Garzón, o la sistematización de lo que sería el primer diálogo en Colombia entre cristianismo y marxismo según Sigifredo Romero, o para finalizar pero a la vez para convocar al debate sobre el patriarcado y la izquierda la visibilización de las mujeres y su aporte específico en Golconda como bien lo dejan planteado Rosario Arias, Gabriela Ardila y Fernanda Mendoza.

Golconda es una expresión de un camilismo, “uno” entre otros. Y dentro del mismo movimiento, la dinámica disputa entre diversas tendencias. Lo cual muestra una vez más la riqueza y la debilidad de un pluralismo en puja por la unidad. De Camilo a Golconda es una ruta que hemos querido conmemorar pero también analizar y pensar su responsabilidad histórica. Ruta que a su vez, por diversas causas, se despliega diseminándose en múltiples “sectas” que vendrán a lo largo de la década del setenta y en lo sucesivo. Esta experiencia de un sectarismo que nos hace antagónicos y muchas veces “enemigos” da pie para plantearnos nuevas investigaciones acerca del “sino” fragmentizador que nos sepulta. Por ahora, tenemos este tercer libro sobre Golconda, provocando y animando la urgente discusión crítica sobre ideas políticas y opciones éticas que hoy tendrá que retomar los movimientos sociales y los movimientos políticos de izquierda como “núcleo” articulador de posibles construcciones futuras de poder popular y de unidad en la diversidad.

En este marco de la urgente discusión crítica sobre ideas políticas y opciones éticas, los diversos camilismos están llamados a trabajar con tesón los próximos tres años si queremos llegar al 50 aniversario con un contenido cualificado que desafíe e interpele los torcidos y enmarañados caminos en los que nos encontramos. ¿Qué es aquello en lo que radica nuestra energía creadora que nos produzca un nuevo despertar que a su vez nos entusiasme y nos aglutine políticamente? Nos atrevemos a proponer, siguiendo el “hilo conductor” que unió definitivamente a Camilo Torres con Orlando Fals Borda, tres campos articulados como horizonte ético-político-epistemológico en los que podrían radicar nuestros esfuerzos futuros para re-crear a Camilo y al Camilismo, como tarea de la actual generación “activa y sentipensante” como lo dejó planteado Fals: Amor eficaz, investigación-acción-participativa y socialismo raizal.

1- Amor eficaz: como ruptura ética-política con el sistema, como des-obediencia e impugnación, como contra-cultura que desestabiliza, como espiritualidad de emancipación. Acompañar, gestar, animar allí donde se fisura el modelo irreversiblemente proponiendo, formando y construyendo alternativas comunitarias de vida…aproximándolas, articulándolas en mingas de unidad a partir de su diversidad y complejidad…amor eficaz como rupturas que se hacen procesos transformadores…

2- Investigación-acción-participativa como epistemología nuestra, como ciencia popular y universidad de la vida reconstruyendo vínculos con la pachamama, transformando la injusta realidad, armonizando nuestro ser interior, autogestionando nuestros procesos y proyectos, sanando nuestras heridas y traumas, cuidando la vida y el amor, conectándonos con las diversidades culturales, regionales, étnicas, de género…vomitando nuestros dioses legitimadores de la violencia cultural y estructural…

3- Socialismo raizal: recuperando y reconstruyendo la identidad nacional a partir de memorias de las luchas y las resistencias indígenas, obreras, campesinas, urbanas, ecoambientales, estudiantiles, feministas, afrocolombianas, animalistas…allí donde, como “baluartes y territorios”- se ha sostenido y resguardado las utopías de la equidad, de la justicia, de respeto a la diferencia, de la fraternidad, de la sororidad y construir sobre todo ello una sociedad y un ser humano regido por los principios y valores fundantes de la solidaridad, la reciprocidad, la abundancia distribuida, la honradez, la libertad, la autonomía, la rebeldía…

Nos dice Eduardo Galeano que “hay otro mundo en la barriga de este, es un mundo diferente y de aparición difícil, no es fácil que nazca, pero hay otro mundo, latiendo en este mundo que es”… Desde donde cada una y cada uno se encuentra luchando, propongámonos creativamente amar y cultivar este latir para que el otro mundo, que no es otra cosa que este mundo pero de manera diferente, siga naciendo y fortaleciéndose en medio nuestro en pos del sistema por el que murió Camilo, aquel orientado por el amor al prójimo.

(1) http://www.lanacion.com.ar/1506317-pilar-calveiro-la-vision-heroica-de-los-anos-70-es-contraproducente-porque-obtura-la-discusion

Fuente: Kairós Educativo, Colombia

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