Qué es ser un terapeuta comunitario

Un terapeuta comunitario es una persona que quiere sanar constantemente de sus neuras, de sus dificultades personales, y, como persona de este tiempo, hombre o mujer del siglo XXI, abrir camino para sus sueños, sus posibilidades y sus capacidades para ser feliz.

Es alguien que aprendió, de repente o en un proceso, que no podría sanar solo, ya que no fuera solo que se enfermara.

Sus dolores fueron colectivos, aunque anidados en su ser individual.

El terapeuta comunitario aprendió a acordarse de si mismo y a recordar a otros de sí mismos.

No como una técnica apenas, sino sobre todo como un placer personal, como la satisfacción de ver al otro crecer en un proceso mutuo de construcción de la propia persona.

Un terapeuta comunitario es alguien que recordó sus raíces, el lugar y la familia, el barrio o la tierra, la provincia o el estado de origen.

El terapeuta, al acordarse de si mismo, reconstituye su historia, su memoria, sus afectos, sus luchas, y se transforma en un motivador de la liberación personal y colectiva.

El terapeuta comunitario aprendió que es dando que se recibe.

En la convivencia con los pobres, rompió las barreras que las socializaciones posteriores a la primaria, establecieron en su ser, retomando el contacto con la fuente viva de la vida.

La gratuidad y la generosidad de las personas del medio popular, su fé y su solidaridad, su esperanza activa, renuevan en el propio terapeuta comunitario su propia resiliencia.

El terapeuta comunitario rompió con el autismo universitario, con el egocentrismo intelectualista, con los prejuicios que lo aislaban de sí mismo y de la vida y de las personas a su alrededor.

Por vivir en red, él se restituye restituye constantemente a la trama de la vida.

El símbolo de la terapia comunitaria, la tela de araña, muestra el trabajo constante del ser humano, terapeuta o no, por establecer conexiones vitales en todas las direcciones. Hacia adentro y hacia fuera. Consigo, contigo, con el pasado, con el presente y con el futuro. Con Dios, con la tierra, con los vecinos, con las personas con quienes se encuentra en cualquier momento y en cualquier lugar.

El terapeuta comunitario es un germen del hombre y de la mujer nuevos por los cuales trabajaron, soñaron y murieron millares de personas en todos los tiempos y en distintos lugares de la Tierra.

Él es una semilla de esperanza viva y activa.

Y muchas otras cosas que irás descubriendo en tu propia caminada.

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