¿Puede ser la vida?

Imprescindible decir algunas palabras frente a la acción genocida del actual desgobierno de Brasil frente a la situación creada por la pandemia.
La indiferencia del cabeza del gobierno ilegal (un gobierno es ilegal si fue elegido mediante elecciones viciadas surgidas de un golpe de estado) es una ofensa a la población.
Hay mucha gente que tiene en el presidente del país una referencia de comportamiento a ser tomada en cuenta.
Si la máxima autoridad del poder ejecutivo es un criminal de lesa humanidad absolutamente destituído de cualquier idoneidad moral, el precio lo pagamos todos/as.
Aún en países donde se han adoptado las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la pandemia está lejos de haber retrocedido.
Brasil no merece ser condenado a muerte por la acción anómala y cruel del genocida actualmente en el poder.
Los pobres y los trabajadores y trabajadoras son los más afectados por la insensibilidad del gobierno.
La afrenta que esta delincuencia política institucionalizada perpetra contra la humanidad deberá ser llevada a tribunales de justicia que sean capaces de condenar el genocidio.
La vida es todo lo que tenemos. No podemos entregrla sin lucha. ¿O habremos perdido la noción del valor de estar vivos/as?

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