Ahora pinto más bien con palabras. Algo que ya venía dibujándose, o que yo veía o sentía interna o aún externamente, trato de traerlo al papel, escribiendo. Veo así que la vida que voy viviendo, lo que voy viendo alrededor y escribo, va quedando guardado en la memoria.
Todo gana vida nueva. Es como un amanecer contínuo. Y el mundo en que vivo gana una cualidad diferente, luminosa, cristalina. Como si el sol externo que ilumina el mundo y guía mis pasos y embelleza todo lo que existe, fuera en verdad el pintor de cuanta belleza existe.
Aún la superación y mejora de actitudes y pensamientos, bien como de actos y sentimientos, de pronto emergen generando un vivir más tenue y sencillo. La armonía viene instalándose como nota predominante. Todo lo que escribo participa de la misma cualidad.
Las imágenes del mundo circundante van ganando una belleza original, sea el rostro de las personas, que ahora se me figura también iluminado por una luz antigua y perenne, sea el mar o aún el propio cielo o los árboles, que se muestran como partes de un cuadro o pintura omnipresente. Las palabras componen ese cuadro vivo que me contiene y me guarda.
La vida sigue. Siempre sigue. Sigue viniendo y se va. Pasa y vuelve y se queda. Y así van pasando los días. Poesía es vivir este incesante ir y venir, esta contínua renovación y renacimiento.
Es poder sentir y saber que cada instante es todo el tiempo. Y que todos los tiempos y lugares son uno solo y el mismo, infinitamente diferenciado hasta lo indecible y resumido y reunido en un único instante que va y viene y no se detiene. Ni la muerte ni las muertes no interrumpen esta sucesión de momentos que son en realidad un único nacimiento.
Cuando somos niños o niñas sabemos esto sin que nadie nos lo enseñe. No hay tiempo para hecer de cuenta que no es esto todo lo que existe. Vivir es ir descubriendo y haciendo y viendo el lugar que tengo y que soy. Antes pintaba y dibujaba y por ahí todavía garabateo algunas líneas que, sin embargo, ahora vienen a ser más bien palabras.
Esta vida escrita cuando la veo y me sé en ella y por ella, me defiende y me guarda de todos los miedos. Respiro entonces aliviado al saber que no hay nada que me pueda dañar, ya que yo mismo vivo en ese lugar de lo que no muere ni puede llegar a morir. Soy palabra más que todo.
Imagen: “Puntos de luz.”

Sociólogo, Terapeuta Comunitário, escritor. Vários dos meus livros estão disponíveis on line gratuitamente: https://consciencia.net/mis-libros-on-line-meus-livros/
