Pertenecimiento

arbolEsta mañana pensaba que me gustaría irme sabiendo lo que ha sido esto.

Y ésto es todo lo que está aquí. Yo, la vida, el mundo. Podría parecer excesiva esta pretensión, pero es lo mínimo que me debo.

Comprender lo que ha sido el nacer en esta familia, el haber vivido cada una de las experiencias que me tocó vivir o que decidí vivir. El estar respirando todavía, aquí y ahora.

Mientras hacía estas reflexiones, la poesía llegaba en mi auxilio. Jorge Luis Borges, Gustavo Adolfo Bécquer, Cecília Meireles, Julio Cortázar.

El saber poético y literario viene a contener mi indagación, mis indagacioes. Hay ese saber directo, que sabemos sin saber cómo sabemos, pero sabemos con certeza.

Recordaba Herman Hesse, que dice que los árboles son los oradores más elocuentes. En un árbol, vemos la resistencia triunfante frente a todas las tormentas y pestes. Los rayos y vientos.

El árbol de pie nos dice todas estas cosas. Y nos afirma en nuestro pertenecimiento a la tierra. El agua que circula por adentro nuestro sale muchas veces como lágrimas. Lloramos. Lloro.

No siempre uno sabe por qué llora, pero llora, y esto nos alivia. Quien sabe toda esta perplejidad que acompaña el vivir, tenga respuestas simples, que están delante mío.

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